El norte del Camp de Morvedre encara por fin un horizonte de actuación concreto para frenar el grave proceso de regresión que arrastra desde hace décadas. La Secretaría de Estado de Medio Ambiente ha adjudicado la
obra de regeneración de las playas de Almardà, Corinto, Malvarrosa y Canet d'en Berenguer
a la UTE formada por Dredging International España y Rover Maritime, un contrato que supondrá el inicio efectivo del proyecto más ambicioso ejecutado en la zona en los últimos años.
La inversión total asciende a 42,7 millones de euros para el conjunto del litoral afectado entre Sagunt, Canet, Sueca y Cullera. Para las playas del Camp de Morvedre, la dotación prevista ronda los
17,6 millones
e incluye el trasvase de alrededor de 1,3 millones de metros cúbicos de arena extraídos del banco submarino frente a Cullera. De ese volumen, se espera que unos 960.000 metros cúbicos lleguen a las playas saguntinas tras las pérdidas estimadas en el proceso.
Gola de Quartell
El proyecto contempla además la aportación de 4.000 m³ al cordón dunar al norte de la gola de Quartell, una zona deteriorada históricamente por su uso como
aparcamiento
, así como la retirada de 7.500 m³ de gravas de
Almardà
y
Canet
con destino a la costa de Castellón, una cifra drásticamente inferior a los más de 110.000 m³ iniciales. Otra de las novedades introducidas en la recta final de la tramitación es la prolongación del encauzamiento de la gola de Quartell para garantizar su capacidad de drenaje ante el previsto avance de la línea de costa.
Los trabajos se ejecutarán en un plazo de
cinco meses
y se desarrollarán por fases: un primer período destinado a medidas ambientales en la zona de extracción; un segundo mes para señalización de áreas, traslado de gravas y encauzamiento de la gola; un tercero para la aportación de arena y restauración dunar, y dos meses finales dedicados a actuaciones ambientales correctoras. La dirección de obra y la coordinación de seguridad han sido adjudicadas por un importe superior a 722.000 euros.
La adjudicación llega tras un largo tiempo de
denuncias, informes y movilización ciudadana
, pero también tras meses de urgencia administrativa condicionada por la disponibilidad de fondos europeos Next Generation, cuyo plazo límite obliga a finalizar la intervención antes de junio de 2026. Las administraciones locales, que han reiterado la necesidad de actuar para evitar la desaparición progresiva del litoral, celebran la rapidez con la que Costas ha concluido el proceso de contratación, apenas cinco meses después de convocar el concurso.
Una actuación "incompleta" para la plataforma vecinal
No obstante, el avance no ha zanjado el debate social. Las entidades vecinales mantienen una postura de reconocimiento pero también de alerta ante lo que consideran una actuación incompleta.
La Asociación Vecinal de las playas de Almardà, Corinto y Malvarrosa considera la adjudicación un hito largamente esperado y celebra que el proyecto eche a andar. Sin embargo, el colectivo advierte que
sin medidas estructurales de protección
-especialmente arrecifes artificiales o diques exentos paralelos a la costa- la aportación masiva de arena podría tener un efecto efímero.
"
Sin una barrera que frene el oleaje, la arena puede desaparecer en dos o tres temporales
", alertan. La retirada parcial de gravas genera también preocupación entre los vecinos, que recuerdan episodios pasados en los que la disminución del material agravó la pérdida de arena. Citan incluso informes y opiniones técnicas, como las del catedrático José Serra Peris (UPV), que respaldan el papel protector de la grava frente al oleaje.
El colectivo insiste en que la restauración dunar debería extenderse al conjunto del litoral y que la arena no debe destinarse a cubrir antiguos aparcamientos o pasos ya inhabilitados para vehículos. Además, reclaman que se aborde el origen de la regresión en el tramo comprendido entre Burriana y Almenara y se revise la influencia del dique norte del puerto de Burriana en el transporte sedimentario.