El Ayuntamiento de Alfafar ha aprobado una nueva ordenanza municipal para regular la implantación de alojamientos turísticos en zonas de uso predominantemente residencial. Esta regulación responde a la necesidad de actualizar el marco normativo vigente, ya que el Plan General, redactado en 1991, ha quedado desfasado y no contempla la realidad actual del turismo ni los problemas de convivencia que pueden derivarse de este tipo de usos.
La medida se adopta en el ejercicio de la potestad reglamentaria municipal y de acuerdo con la legislación autonómica, que considera compatibles los usos turístico, residencial y terciario. El objetivo de la ordenanza no es prohibir los pisos turísticos -una decisión que podría entrar en conflicto con los principios de libre competencia y con la jurisprudencia existente en municipios con mayor presión turística-, sino ordenar su implantación para evitar conflictos vecinales y efectos negativos sobre el acceso a la vivienda.
Implantación limitada y acceso independiente
La ordenanza establece que los alojamientos turísticos solo podrán ubicarse en plantas bajas y primeras de edificios residenciales o mixtos, respetando una gradación de usos en altura que permita minimizar molestias. Además, cuando en una planta baja ya exista un uso turístico, no se autorizará otro en la primera planta del mismo edificio.
Asimismo, con el fin de evitar ruidos, tránsito excesivo y conflictos en zaguanes y zonas comunes, todos los alojamientos turísticos deberán disponer de un acceso independiente desde la vía pública, tanto si se sitúan en planta baja como en primera.
Protección del uso residencial
Con el objetivo de evitar la transformación masiva de los edificios en alojamientos turísticos y contribuir a la protección del parque de vivienda, la normativa exige que al menos el 50 % de cada edificio mantenga el uso residencial. Esta medida busca prevenir un agravamiento de los problemas de acceso a la vivienda, una cuestión que afecta tanto a Alfafar como al conjunto del país.
Diseño seguro e inclusivo
Una de las principales novedades de la ordenanza es la incorporación de criterios de diseño urbano con perspectiva de género. Estos criterios están orientados a garantizar accesos visibles, bien iluminados y percibidos como seguros por todas las personas. Las pautas se han elaborado tras el análisis de diagnósticos realizados por gabinetes especializados en urbanismo inclusivo.
Habitabilidad y prevención de infraviviendas
La ordenanza recuerda la obligatoriedad de cumplir las exigencias autonómicas de habitabilidad, que son más estrictas que las municipales. En este sentido, se prohíbe expresamente habilitar sótanos como cocinas, dormitorios o salas de estar, evitando así la creación de infraviviendas.
Además, se limita al 20 % la superficie destinada a espacios de ocupación nula -como trasteros, almacenes o cuartos de instalaciones- en locales reconvertidos en alojamientos turísticos, garantizando una correcta iluminación y ventilación natural de las estancias habitables.
Aparcamiento y condiciones técnicas
Los alojamientos turísticos deberán cumplir las mismas exigencias de dotación de plazas de aparcamiento que las viviendas ordinarias, en función de la zona establecida en el Plan General.
Una regulación equilibrada para la convivencia
La nueva ordenanza se aplicará exclusivamente en las zonas residenciales del municipio -Casco Antiguo, Orba, Alfalares y San Jorge-, donde la convivencia vecinal puede verse más afectada y donde la presión turística podría incidir de forma directa en el acceso a la vivienda.
La normativa se ha elaborado siguiendo los principios de necesidad, proporcionalidad y libre acceso a la actividad económica, con el objetivo de alcanzar un equilibrio entre el desarrollo turístico y la protección de la convivencia, la seguridad y el derecho de los vecinos y vecinas a disfrutar de sus hogares en condiciones dignas.
El concejal de Urbanismo, Arcadio Del Real, ha señalado que la ordenanza da respuesta a una realidad ya presente en el municipio: el crecimiento de los alojamientos turísticos en entornos residenciales sin una regulación específica. "No se trata de prohibir, sino de ordenar, garantizar la convivencia vecinal y evitar efectos indeseados como la pérdida de vivienda o los conflictos en las comunidades", ha afirmado, destacando además el trabajo técnico, jurídico y social realizado, que ha permitido incorporar la perspectiva de género y estándares de habitabilidad más exigentes.
Por su parte, el alcalde de Alfafar, Juan Ramón Adsuara, ha subrayado que el Ayuntamiento tiene la obligación de anticiparse y proteger el interés general. "Esta ordenanza busca compatibilizar la actividad turística con el derecho de los vecinos y vecinas a vivir con tranquilidad y a acceder a una vivienda digna", ha señalado. Adsuara ha añadido que Alfafar apuesta por un modelo de municipio ordenado, seguro y habitable, donde el desarrollo económico no vaya en detrimento de la cohesión social ni de la calidad de vida.