Agentes de la PolicÃa Nacional han detenido a 18 personas, 14 hombres y cuatro mujeres, miembros de un grupo criminal asentado en la ciudad de Valencia y provincia, dedicado a extorsionar a usuarios de páginas de prostitución. La operación policial ha permitido esclarecer un total de 39 denuncias interpuestas en diferentes puntos del territorio nacional.
Las investigaciones se iniciaron hace un año, tras tener conocimiento los agentes que las vÃctimas accedÃan a través de internet a anuncios falsos de contratación de servicios sexuales, colgados por el propio grupo criminal. Tras esto, recibÃan mensajes por medio de una aplicación de mensajerÃa instantánea, en los que el supuesto jefe de las prostitutas les recriminaba haberles hecho perder el tiempo y exigÃa una cantidad de dinero como compensación, amenazándoles con causarles problemas de no hacerlo.
Las vÃctimas, por temor a que sus allegados supiesen que habÃan contactado con prostitutas o atemorizados porque su vida corriese peligro, accedÃan al pago de la cantidad exigida. No obstante, los autores continuaban reclamándoles más dinero, a fin de obtener el máximo beneficio económico.
En total, el importe de lo defraudado asciende a más de 85.000 euros y se han esclarecido 39 denuncias relacionadas con estos hechos interpuestas en diferentes puntos de la geografÃa española.
Estructura jerarquizada
El grupo criminal estaba perfectamente estructurado, con funciones claramente diferenciadas entre sus miembros. En el escalón más bajo, se encontraban los llamados "muleros", aquellos que a cambio de cierta compensación económica prestaban sus cuentas bancarias para recibir el dinero procedente de las extorsiones o se encargaban de contratar los números de teléfono desde los que enviaban los mensajes a las vÃctimas.
En un segundo escalón, se situaban quienes realizan las llamadas o enviaban los mensajes amenazantes. Por otro lado, estaban otras personas encargadas de controlar a los "muleros".
Asimismo, en la cúspide de la organización criminal, se encontraban los dirigentes de la misma. Estos cabecillas, además, no dudaban en agredir y amenazar de muerte a los "muleros" cuando no obtenÃan el dinero procedente de las extorsiones.