Carlos Gil tiene 53 años y tiene dos hijas. Profesor en la Universidad Politécnia de Valencia. Es alcalde de Benavites (comarca del Camp de Morvedre), ha sido diputado provincial de 2019 a 2023 y acaba de ser elegido diputado nacional por el PP.
R: El panorama político nacional se mantiene inestable, como en los últimos años, con dos bloques muy simétricos y unos extremos de suficiente envergadura para impedir una gobernabilidad clara por parte de ninguno de los dos grandes partidos. No obstante, es destacable el crecimiento en votos y escaños del Partido Popular, que si bien no es suficiente para definir una mayoría clara, sí lo es para demostrar el descontento de los electores ante la gestión del Gobierno socialcomunista.
Creo que a quien corresponde formar gobierno es al PP. No en vano, tiene una mayoría parlamentaria que supera a la de cualquier grupo político, ante lo cual Pedro Sánchez y el PSOE no deberían plantearse forzar la gobernabilidad del país a cualquier precio. Pese a esto, sabemos que la afición desmesurada de Pedro Sánchez por el colchón de la Moncloa le permite ser capaz de pactar a cualquier precio que quieran ponernos a todos los españoles para mantenerse como presidente del Gobierno. En este contexto, no considero tampoco que Junts esté dispuesto a negociar un precio que sea asumible por cualquier persona con un mínimo de sentido de Estado, por lo que salvo que el PSOE decida vender España a pedacitos para mantenerse en el Gobierno, parece predecible una repetición de las elecciones aún dentro de este año 2023.
Principalmente toda la gente que votó al PSOE tapándose la nariz, asustados por ese discurso del miedo que utiliza tanto la izquierda tras demostrar que no sabe gobernar. Hubo una reactivación de un voto socialita que pudo ese miedo frente a la repulsa que les genera su candidato a presidente del Gobierno. Las encuestas son encuestas y lejos de poder predecir un resultado, se dedican a anticipar tendencias, que como parcialmente se ha visto, auguraban un importante crecimiento en votos y escaños del PP, pero dejaron de considerar ese voto oculto al PSOE, que emergió en las últimas horas ante ese discurso del miedo.
Ofrecer la posibilidad de pacto a cualquier partido que haya obtenido representación en el arco parlamentario, con acuerdos orientados a la gobernabilidad y crecimiento del país y con capacidad de acuerdo y apertura de miras que permita la inclusión de las distintas sensibilidades de los diferentes grupos, siempre buscando la mejor opción para el Gobierno de España y el futuro de los españoles. En cuanto a su futuro político, es incuestionable que el crecimiento obtenido le avala para mantenerse y corresponde seguir trabajando como lo está haciendo para hacer llegar a todos los españoles que si algún partido ha sido capaz de sacar a España de las peores crisis, siempre ha sido el PP.
No considero que fuese a simplificar la gobernabilidad del Estado. Si bien los dos grandes partidos crecerían en votos y posiblemente en escaños respecto al 23J, sólo algunos de esos votos provendrían de la actual abstención, con lo cual la suma de los bloques paralizados tendrían una variación mínima y podría resultar insuficiente para garantizar que un nuevo proceso sea la solución.
Primero, darnos cuenta de que los extremos no suman, como ha quedado patente en las elecciones del 23J. Segundo, mostrar conciencia de que lo que nos estamos jugando es el futuro de un Estado que no puede admitir posicionamientos rupturistas dentro de sus estructuras de Gobierno. Tercero, llevar a los españoles un mensaje claro y contundente, tanto de cuál es la situación actual, como de las propuestas para revertirla.
"He visto en las calles el orgullo de llevar el nombre de Benavites al Congreso"
R: Principalmente, una visión de un español que no habita en una gran ciudad y que tiene una perspectiva diferente acerca de la necesidad de reformar sectores básicos para la economía como la agricultura, la pesca o la ganadería y poder trabajar por ese fenómeno llamado despoblación del que tanto hablan los gobiernos de la izquierda y por el que tan poco se preocupan. Al final, los pequeños municipios trabajamos una realidad muy cercana al ciudadano, que elimina filtros y que permite una percepción real de aquellos problemas que preocupan a los ciudadanos. Que esa voz pueda oírse en primera persona en la cámara legislativa por excelencia es fundamental para que se consideren esas situaciones particularizadas en pequeños municipios dentro de una legislación y una gestión que pretenden homogeneizar sus problemas con los de las grandes ciudades.
Muy orgulloso y satisfecho del trabajo realizado dentro y fuera de la Diputación, que ha conseguido alcanzar un gobierno que se antojaba impensable para la mayoría de los valencianos. A colación de la pregunta anterior, Vicent Mompó va a llevar también la voz de esos pequeños municipios y a poner sobre la mesa las necesidades que tienen respecto de una institución fundamental para su supervivencia y esta vez sin socios de gobierno cuya obsesión sea acabar con las Diputaciones.
La alcaldía de Benavites es siempre un reto, pero compatibilizarla con otras labores no lo es, ya que por suerte o por desgracia, somos muchos los alcaldes que debemos compatibilizar dicha labor con otras en el ámbito público o privado. Desde 1995 que entré en el Ayuntmaiento y en las cuatro legislaturas, incluyendo ésta, siempre he compaginado mi trabajo con las funciones de alcalde y ese esfuerzo adicional resulta posible gracias a los equipos de concejales con los que he contado y al personal del Ayuntamiento que hace posible el día a día.
Con alegría. He visto en las calles el orgullo de ver que el nombre de Benavites llega al Congreso de los Diputados, de ver cómo el sitio que me vio nacer como persona y político, y me ha ayudado y empujado en los momentos más difíciles, ha conseguido elevar la voz hasta el más alto ámbito político de España. Creo que la alegría es generalizada, igual que mi compromiso en seguir trabajando por ellos es máximo.

