La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, ha considerado que estas Fallas dejan algunas reflexiones de cara al futuro, como la necesidad de "ordenar mejor" los flujos de visitantes y la movilidad durante estos días, así como de "endurecer las sanciones a las conductas cívicas".
Tras presenciar la última mascletà de las Fallas de 2026, Catalá ha se ha mostrado "muy orgullosa y contenta" de que cómo han ido estas fiestas, y ha dado las gracias a las fuerzas de seguridad, a Protección Civil y Cruz Roja, la Junta Central Fallera y al personal del servicio de limpieza municipal, así como a las falleras mayores de València por su trabajo.
En declaraciones a los periodistas, ha indicado que de cara al año que viene habrá que "trabajar para endurecer las sanciones a las conductas incívicas", porque según ha dicho, "hay mucha gente trabajando y es una pena que se sigan produciendo conductas incívicas y que haya gente que no cuida la ciudad".
Ha destacado también que en 2027 las carpas se instalarán "un poquito más tarde, de forma que la movilidad vaya un poquito mejor", aunque ha reconocido que de cara al futuro, especialmente a 2028, cuando los días grandes de las fiestas caerán en fin de semana, será necesario "ordenar esos flujos de visitantes" y "ordenar mejor las cuestiones de movilidad".
Las Fallas de 2028 serán "un reto para la ciudad", ha afirmado Catalá, quien cree que se debe ir trabajando en estas mejoras pero sin renunciar a la "vocación de internacionalización y de proyección al mundo" de las Fallas, "como una muestra de arte efímero y de riqueza en la indumentaria y en la orfebrería", y "sin renunciar a la pirotecnia y a su liderazgo" en este sector.
"Hay que darle una buena pensada, pero no podemos ponerle puertas al mar", ha manifestado la alcaldesa, para quien "es bueno que la pirotecnia siga creciendo a nivel internacional", que la indumentaria "siga enriqueciéndose con nuevos profesionales incorporados al oficio" y que el gremio de artistas falleros "siga incorporando a gente joven".
"Eso exige a la ciudad ordenarse un poquito mejor", ha indicado, al tiempo que ha celebrado que el censo fallero siga creciendo, ya que significa "que hay más gente joven involucrada en las fallas", lo que "hace grande y fuerte" a esta fiesta y "robustece el tejido asociativo, cultural y festivo" de la ciudad.
Para Catalá, es "muy importante esa mejora y ese incremento del censo", pero también obliga al Ayuntamiento a "analizar los actos, las horas de finalización o los cortes de calles".