El Sabinar de Las Blancas, en el parque natural de Puebla de San Miguel, en el Rincón de Ademuz, ha sido elegido Bosque del Año en España 2026 en el certamen organizado por Bosques sin Fronteras. El reconocimiento distingue no solo su valor ecológico, sino también la profunda relación histórica entre este singular enclave y los habitantes de la zona.
Situado cerca de los 1.500 metros de altitud, el Sabinar de Las Blancas es una formación boscosa peculiar donde la sabina albar (Juniperus thurifera) domina casi en exclusiva. Se trata de un bosque relicto: sus antecesores ya poblaban la Tierra desde el Terciario y han logrado sobrevivir hasta nuestros días en condiciones extremas, sobre suelos pedregosos, pobres en nutrientes, con inviernos rigurosos, sequías y fuerte insolación. Un auténtico superviviente del bosque mediterráneo llevado al límite.
En apenas seis hectáreas declaradas microrreserva de flora se concentra una de las mayores densidades de sabinas monumentales de la Comunitat Valenciana. Veinte ejemplares figuran en el Catálogo de Árboles Monumentales y Singulares y al menos tres superan los 800 años de edad, mientras que algunos rozan el milenio. Sus troncos, de corteza plateada y clara, dan nombre al paraje: "Las Blancas". A la luz del amanecer o bajo la luna, la madera parece blanquearse y resplandecer, un efecto que ha alimentado durante generaciones la imagen de estas sabinas como guardianas silenciosas de la montaña.
El bosque no responde al arquetipo de masa cerrada y frondosa, sino que presenta un aspecto abierto y adehesado, con praderas frescas entre árboles retorcidos y monumentales. Esa fisonomía es fruto de siglos de prácticas ganaderas tradicionales. Las podas proporcionaban forraje en invierno, mientras el pastoreo controlaba la competencia de otras especies y favorecía el desarrollo de ejemplares longevos y de gran diámetro. "Un patrimonio natural forjado por hacha de hombre y mordisco de animal", resumen desde el ámbito ambiental.
Esta interacción histórica entre naturaleza y comunidad ha sido uno de los argumentos clave para presentar la candidatura al concurso. El sabinar ha sido durante generaciones punto de encuentro de pastores que abrevaban sus rebaños en la Fuente de las Blancas y de agricultores que descansaban bajo su sombra tras las jornadas de siega. Su relevancia contribuyó, además, a la declaración del parque natural.
El valor del enclave ha sido reconocido en otras ocasiones. En 2001 protagonizó la portada del calendario sobre árboles monumentales editado por la Diputación de Valencia y, en 2021, se rindió homenaje al agente medioambiental Jesús Monedero por su labor de casi tres décadas en la conservación del paraje. Una de las sabinas catalogadas lleva hoy su nombre.
Pese a su excelente estado de conservación, favorecido por la escasa presión humana en esta comarca de baja densidad demográfica, el Sabinar afronta retos importantes: la progresiva desaparición del pastoreo tradicional, el riesgo de incendios y los efectos del cambio climático. El galardón como Bosque del Año 2026 supone un impulso para reforzar su protección y proyectar al exterior la singularidad de uno de los paisajes forestales más emblemáticos de las tierras altas valencianas, un bosque que, como dicen los vecinos, parece más viejo que el propio cielo.