El éxito de esta edición ha residido en una programación equilibrada /EPDACientos de visitantes desbordaron el Recinto Ferial de La Pobleta durante un fin de semana marcado por la gastronomía, la tradición y una afluencia que superó todas las previsiones.
La VII edición de la Feria Valenciana de la Trufa de Andilla (Fivatruf) cerró sus puertas consolidándose como una de las citas imprescindibles del calendario gastronómico de la Comunitat Valenciana. Desde primeras horas del sábado 31 de enero, el recinto presentó un ambiente inmejorable, con una constante llegada de público que llenó tanto las carpas de exposición como las zonas de actividades al aire libre.
Un programa para todos los públicos
El éxito de esta edición ha residido en una programación equilibrada, capaz de combinar divulgación técnica y ocio familiar. Los asistentes no solo pudieron adquirir trufa negra de máxima calidad directamente de los productores, sino también participar en algunas de las actividades más concurridas:
• Demostraciones de caza con perros, uno de los grandes reclamos, que congregó a numerosos curiosos interesados en ver en directo el trabajo de los perros truferos.
• Cultura y motor, con una destacada exposición de vehículos clásicos organizada por el Club 600 Valencia, que flanqueó el acceso al recinto, mientras la batucada Matarantas de Villar del Arzobispo animaba el ambiente.
• Gastronomía de altura, con el showcooking del concurso gastronómico y las catas de vino y aceite con trufa, que colgaron el cartel de completo y evidenciaron el creciente interés por las aplicaciones culinarias de este hongo.
Impulso para la economía local
La elevada afluencia se reflejó en las largas colas de la barra gastronómica y en el ambiente festivo del “tardeo” con DJ, que prolongó la jornada del sábado. Según el Ayuntamiento de Andilla, la respuesta del público supone un importante respaldo para los truficultores de la zona y un motor económico para la comarca.
“Es emocionante ver el recinto lleno y comprobar cómo la gente valora el producto de nuestra tierra”, señalaban los expositores, destacando que la feria se ha convertido ya en algo más que un mercado: una auténtica experiencia cultural.
La clausura del domingo, con el tradicional sorteo de la cesta de productos truferos, puso el broche de oro a una edición que deja el listón muy alto para 2027 y reafirma que el “oro negro” de Andilla tiene un futuro prometedor.
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