El alcalde de Pedralba, Andoni León, en el entorno del río Turia. /EPDAPedralba fue uno de los municipios de la comarca de La Serranía más afectados por la dana del 29 de octubre de 2024. Un año después, sigue curando las heridas que dejó la catástrofe, entre ellas, cinco víctimas mortales en una localidad de poco más de 3.000 habitantes. Su alcalde, Andoni León, destaca que la reconstrucción avanza a buen ritmo, con “todas las instituciones trabajando en el pueblo”, pero remarca que “es solo el inicio”.
—Un año después, ¿cómo recuerda aquel fatídico 29 de octubre de 2024?
—Justamente coincidiendo con el primer aniversario de la dana, hemos tenido toda una semana de actividades conmemorativas, y la verdad es que han sido muchos recuerdos, han sido momentos personalmente muy complicados, porque se acumulaban todas esas imágenes vividas aquella tarde del 29 de octubre; se han hecho más patentes que nunca y no lo hemos pasado bien. Además, también hemos tenido el recuerdo de Javier, del que se ha hallado su cuerpo. La verdad que ha sido una semana muy triste por todos los recuerdos que se avecinaban.
—Hablaba de José Javier Vicent Fas, desaparecido en Pedralba por la riada, cuyo cadáver fue hallado pocos días antes de que se cumpliera un año de aquella catástrofe. ¿Cómo se vivió en Pedralba ese momento, después de tantos meses de incertidumbre?
—La verdad que cuando salió la noticia nosotros no teníamos comunicación oficial ninguna. Nos enteramos por prensa. Todo el pueblo estaba un tanto intranquilo. La noticia corría por todos los WhatsApps, en todos los cafés. Y yo llamé a la familia para ver si era cierto, se había confirmado, y la familia me dijo que todavía no, aunque les habían llamado a ellos. Y el mismo día, Delegación del Gobierno también se puso en contacto conmigo para confirmarme que no estaba claro, pero al día siguiente ya lo confirmaron y la verdad que, tras un año, es lo que la familia necesitaba para poder pasar página de esta trágica historia.
—¿Volviendo un año atrás, cómo trabajaron desde el primer momento de la emergencia desde el Ayuntamiento?
—Pues nosotros ese 29 por la mañana, a primera hora, la Policía Local, desde las seis de la mañana, ya estaba alerta, cortando barrancos por lo que pudiera pasar, porque nos imaginábamos que iban a ser unas lluvias fuertes, un poco más fuertes de lo habitual. Y conforme iba avanzando la mañana, íbamos hablando los concejales de que efectivamente teníamos que cancelar las clases, de hecho las cancelamos, los niños volvieron a sus casas esa misma mañana y nos pusimos a trabajar junto a la Policía Local. Esa tarde teníamos un solo policía, porque los refuerzos ya no pudieron entrar. Y yo, como alcalde, y dos concejales más estuvimos desde las cuatro de la tarde ayudando a la Policía Local a cerrar accesos de barrancos, accesos que considerábamos que eran susceptiblemente peligrosos por la crecida de la inundación. Y fue ya a las seis de la tarde cuando se puso a llover de forma muy fuerte, se fue la luz, se fue la cobertura y no teníamos con quién comunicarnos y nos teníamos nosotros cuatro. Vimos que el cauce del río ya estaba llegando al pueblo y decidimos que la única solución que teníamos era los cuatro ir al pueblo corriendo y avisar con nuestra voz y nuestras manos a las vecinas y vecinos de toda la parte baja de que sacaran sus coches, que estaban a tiempo, y abandonaran sus viviendas y las plantas bajas, porque el agua pronto la íbamos a tener. De hecho, la semana pasada nos venía a la memoria, que lo comentaba un concejal, que íbamos a la otra parte del río o a intentar pasar, porque habíamos tenido el aviso de que una familia se había quedado allí atrapada. Y fue una ola la que nos cubrió el coche entero y el coche no reaccionaba. Y en ese momento es cuando nos dimos cuenta de la inconsciencia de lo que estábamos haciendo por el hecho de pretender salvar a una familia, que lo haría cualquier persona. Estábamos poniendo nuestra propia vida en peligro y, por suerte, el coche al cuarto acelerón, pudo salir marcha atrás y de esa nos libramos, pero ya teníamos el agua por encima del coche.
—Ese 29 de octubre, empezaron a trabajar con los recursos que tenían. Recientemente, hemos tenido diferentes avisos naranjas e incluso rojos por fuertes lluvias. ¿Cómo actúan ahora ante una alerta de estas características? ¿Ha cambiado en algo?
—Nosotros ya lo hacíamos antes y lo seguimos haciendo ahora. Informamos a nuestros vecinos de las alertas que tenemos a diario. Y lo que tenemos que hacer, sobre todo ahora que ante cualquier aviso ya nos ponemos todos bastante tensos, pretendemos cumplir unos protocolos muy estrictos, pero también tenemos que llevarnos un poco a la calma. Yo el otro día lo comentaba en una reunión de emergencias que ante un alerta naranja, pues tenemos que hacer los preavisos que toque, pero tampoco podemos sobrealarmarnos y hay que aprender a llevar esto hacia adelante, porque ante un aviso naranja no podemos cerrar colegios, no podemos estar alarmados. Creo que esto hay que saberlo gestionar con tranquilidad, hay que activar todos los mecanismos, pero con un raciocinio también, porque está claro que ante lo que pasó el día 29 nos alarmamos, pero ahora necesitamos sentarnos, sentar las bases de esos planes de emergencia nuevos que nos estamos aplicando todos y aplicarlos sobre todo con raciocinio.
—En Pedralba nunca llegó la famosa alerta de las ocho, porque estaban sin cobertura desde las seis. ¿Hubiese cambiado algo si hubieran recibido el aviso a las 20:11?
—Pues es una de las cosas que yo muchas veces cuando me acuesto a la cama me pregunto ¿no? ¿Qué hubiera pasado si…? Ya no si a las 20:11 nos hubiera sonado la alarma, porque a las 20:11 las calles más bajas ya estaban inundadas. Pero si nos hubiera llegado un aviso en tiempo y forma, quizás nos hubiera dado tiempo a acceder a viviendas que no pudimos acceder para avisar, porque a día de hoy en Pedralba tenemos que lamentar cinco fallecidos.
—La movilización de voluntarios fue increíble en toda la provincia, también en Pedralba, y desde el mismo día 30. ¿Cuánto tiempo tardó en llegar la ayuda oficial?
— La ayuda oficial, por desgracia, no fue todo lo ágil que nosotros quisimos. De hecho, los primeros días, nosotros tuvimos que autogestionarnos con la ayuda de todos los agricultores del municipio, que sacaron sus maquinarias, sus tractores, sus cubas. Y aparte, los días posteriores tuvimos que contabilizar más de mil voluntarios y voluntarias llegados de toda España. Y estamos hablando de que la ayuda oficial a Pedralba tardó en llegar unos cuatro días seguro.
—Recientemente, hemos conocido la dimisión del president de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón. ¿Cómo valora ese paso a un lado?
—Es un paso que llega tarde y mal. Creo que el president, bueno, ahora ya expresident, debería haber asumido mucho antes sus errores, y sobre todo lo que no debería de haber hecho un año después anunciando su dimisión es morir matando e irse casi que por la puerta pequeña. La forma en la que ha hecho la dimisión para mí es una vergüenza, una deslealtad institucional y una falta de respeto a las familias de los fallecidos y a las personas afectadas.
—¿Cree que es suficiente o que todavía se tienen que depurar responsabilidades políticas por la gestión de la emergencia?
—Hubiera sido suficiente si desde el primer momento hubiera puesto su dimisión encima de la mesa. Un año después han sido muchas las personas que han tratado de encubrir su culpabilidad. De hecho, un año después, realmente, no sabemos la verdad de lo que pasó con el señor Mazón ese 29. Y no nos sirve. Creemos que es momento de que dimita y convoquen elecciones y que sea el pueblo valenciano el que, de forma libre, elija qué nuevo gobierno quiere para afrontar esta reconstrucción, que tenemos que afrontar de otra forma, con convicción y con alegría.
—Mencionaba ahora la palabra reconstrucción. ¿Cómo se encuentra Pedralba un año después?
—Pues un año después estamos mejor, porque tenemos que dar gracias, porque tenemos a todas las instituciones trabajando de forma colaborativa y coordinada con el Ayuntamiento. Tenemos a la Diputación de Valencia trabajando. Tenemos en varias obras a la Generalitat Valenciana también. Tenemos a Confederación y también tenemos al Ministerio de Agricultura trabajando en nuestro municipio, con lo cual están todas las instituciones trabajando en nuestro pueblo. Estamos en el inicio, siempre lo digo, ahora mismo estaremos en un 20% de la reconstrucción. Tengo que decir que, por ejemplo, un año después todavía no tenemos nuestra red principal de agua potable, con lo cual es una situación que, gracias a la Comunidad de Regantes, nuestras viviendas tienen abastecimiento de agua. Es lento, pero el saber que todas las instituciones están ahí trabajando sana la mente.
—En cuanto a obras de prevención, respecto a los cauces, ¿están preparados por si hoy lloviese como llovió ese 29 de octubre?
—Absolutamente, no. No están preparados y las obras que por el momento se están realizando no pararían esa barbaridad.
—Entiendo que es un trabajo a muy largo plazo…
—Es un trabajo a muy largo plazo. Sí que es verdad que las infraestructuras, que hemos llevado a cabo en este momento junto con el Ministerio y junto con la Generalitat Valenciana, sí que están mejorándose respecto a cómo estaban. Eso también hay que decirlo. Y lo hemos podido ver, por ejemplo, en las últimas lluvias. Dos accesos que ya están terminados, ha llovido y no hemos tenido que cortarlos porque se han hecho mejor, de una manera más fuerte, también más alta, y por eso el barranco se ha podido cruzar sin ningún problema y no se han quedado incomunicadas vecinas y vecinos de nuestro pueblo. Pero sí que es verdad que si viniera una riada como la del 29, esas infraestructuras no la pararían. Estamos hablando de que el día 29 de octubre de 2024 ocurrió una barbaridad y el agua es muy difícil pararla.
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