La Policía Local de Alboraya detiene a unos ladrones en una nave industrial./EPDA
La Policía Local de Paterna incauta alimentos de un comercio./EPDALa
evolución de la criminalidad en los
cinco municipios de la comarca de l’Horta Nord con más de 20.000 habitantes durante el
cuarto trimestre de 2025 deja un mapa desigual, con
subidas significativas en localidades como
Burjassot o
Alboraya y descensos en
Moncada y
Puçol. El elemento común, sin embargo, es el
fuerte avance de la ciberdelincuencia, que se consolida como el principal motor del cambio.
Este comportamiento refleja una tendencia que ya se venía apuntando en ejercicios anteriores, pero que en este cierre de 2025 se intensifica de forma clara, con un desplazamiento progresivo desde los delitos tradicionales hacia aquellos cometidos en entornos digitales, más difíciles de rastrear y perseguir.
En términos globales,
Burjassot registra el mayor incremento, con un
12,4% más de infracciones penales, seguido de
Alboraya (
+9,5%). En el extremo opuesto,
Moncada (
-3,5%) y
Puçol (
-3,6%) reducen su criminalidad total, mientras
Paterna apenas varía (
+0,3%).
Alboraya
El municipio de Alboraya experimenta un aumento del 9,5% en el total de delitos, impulsado principalmente por la ciberdelincuencia, que se dispara un 48,5%. Las estafas informáticas crecen un 48% y otros ciberdelitos un 51,7%.
Se trata de uno de los incrementos más llamativos en el ámbito digital de toda la comarca, lo que apunta a una mayor exposición de la población a fraudes online, especialmente en operaciones cotidianas como compras o gestiones bancarias.
En la criminalidad convencional, el comportamiento es mixto y cambiante: caen con fuerza los robos con violencia (-21,7%) y los robos con fuerza (-41,4%), así como los hurtos (-4,1%). Sin embargo, aumentan con intensidad los delitos contra la libertad sexual (+45,5%) y las sustracciones de vehículos (+26,3%) en los municipios más grandes de la comarca.
Burjassot
Burjassot lidera el crecimiento con un 12,4% más de infracciones. El incremento se explica en gran parte por el auge de la ciberdelincuencia (+57,3%), con especial peso de las estafas informáticas (+57,8%). El municipio se sitúa así como uno de los puntos con mayor expansión del delito digital.
También crecen los hurtos (+21,5%) y las sustracciones de vehículos (+37,5%), mientras descienden los delitos contra la libertad sexual (-17,6%) y los robos con violencia (-7,1%). La criminalidad convencional sube de forma moderada (+3,4%), pero con una tendencia sostenida.
Este crecimiento sostenido sugiere una presión constante sobre los recursos de seguridad, aunque sin picos bruscos en delitos de especial gravedad.
Moncada
Moncada es uno de los dos municipios donde baja la criminalidad total (-3,5%). La caída se debe especialmente al descenso de la criminalidad convencional (-9,2%), especialmente en robos con fuerza (-52%) y sustracciones de vehículos (-50%).
No obstante, se registran aumentos llamativos en delitos concretos: los robos con violencia suben un 33,3%, las lesiones un 100% y el tráfico de drogas también un 100%, aunque en cifras absolutas reducidas. La ciberdelincuencia crece un 22,1%.
Este tipo de incrementos puntuales, aunque estadísticamente resultan elevados, deben interpretarse con cautela, ya que responden a diversas variaciones sobre números pequeños pero reflejan igualmente focos de atención importantes para las autoridades.
Paterna
Paterna mantiene una estabilidad casi total (+0,3%), aunque con importantes variaciones internas. La criminalidad convencional desciende un 7,4%, con caídas destacadas en robos con violencia (-34,7%) y robos con fuerza (-28,5%).
En cambio, aumentan con fuerza los delitos contra la libertad sexual (+55%) y el tráfico de drogas (+43,8%). La ciberdelincuencia también crece (+27,5%), consolidando el cambio de patrón delictivo.
La combinación de estabilidad global y cambios internos evidencia una transformación más cualitativa que cuantitativa en la criminalidad del municipio.
Puçol
La localidad de Puçol reduce su criminalidad en total un 3,6%, con una caída de la criminalidad convencional del 3,8%. Descienden los hurtos (-15,2%), los robos con violencia (-27,3%) y los robos con fuerza (-19,4%).
El municipio presenta así una evolución positiva en los delitos más habituales, especialmente aquellos que afectan directamente al día a día de los vecinos. Sin embargo, destacan subidas muy acusadas en indicadores concretos, como las sustracciones de vehículos (+150%) o los homicidios en tentativa (+100%), aunque se trata de variaciones sobre cifras muy bajas. La ciberdelincuencia, en conjunto, desciende ligeramente (-1,9%).
Este comportamiento irregular es característico de municipios con menor volumen de delitos, donde pequeñas variaciones generan grandes cambios porcentuales.
Cambio de modelo
El análisis conjunto de la evolución delictiva evidencia un cambio estructural en la criminalidad de l’Horta Nord. Mientras muchos delitos tradicionales, especialmente los robos con fuerza, muestran descensos generalizados, los ciberdelitos crecen con intensidad en casi todos los municipios.
Este desplazamiento no solo modifica las estadísticas, sino también la forma en que la ciudadanía de la comarca percibe la inseguridad, cada vez más vinculada a fraudes invisibles y menos a delitos convencionales cometidos en la vía pública.
Este desplazamiento redefine tanto la tipología delictiva como las estrategias necesarias para combatirla. Por ello, las políticas de seguridad deberán adaptarse a este nuevo escenario, reforzando tanto la prevención digital como la cooperación entre cuerpos policiales.
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