El desarrollo del polígono industrial proyectado en Benavites continúa pendiente de trámites administrativos. Han pasado más de 20 años desde que el pleno municipal aprobó por unanimidad su adjudicación provisional en 2002 y 15 desde su definitiva. El lugar elegido, conocido como la zona de 'marjaletes', se sitúa entre la antigua N-340 y la vía del ferrocarril. Un enclave estratégico que, pese al interés empresarial, sigue sin materializarse.
El principal escollo actual es el nuevo estudio de inundabilidad exigido ahora por la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ). El documento debe determinar las medidas preventivas y soluciones técnicas necesarias frente al riesgo de inundaciones. Según ha avanzado la administración local, el informe ya se encuentra en su fase final y será remitido al organismo para obtener el visto bueno definitivo.
En realidad, la inundabilidad no supone un impedimento insalvable, aunque sí a tener en cuenta. El terreno aglutina el final de varios barrancos de cuenca corta, por lo que es menos probable que acumulen grandes niveles de agua. Además, la zona industrial está en pendiente natural hacia el mar.
Interés empresarial, pero sin implantación definitiva
A la espera de solucionar los trámites burocráticos, el proyecto industrial prevé parcelas de gran tamaño, adaptadas a las nuevas demandas del mercado.
Los próximos pasos, después de la aprobación del estudio de inundabilidad, aún serán necesarios el informe de la CHJ, la adaptación al Plan de Acción Territorial sobre Prevención del Riesgo de Inundación (Patricova) y la redacción del proyecto de urbanización. El agente urbanizador, la empresa Becsa, asumirá el 100% del coste de la urbanización, un aspecto que, según el consistorio, facilitará la viabilidad económica del proyecto una vez superados los trámites pendientes.
El alcalde, Carlos Gil, reconoce que los plazos son largos y descarta que el polígono esté terminado en el plazo de un año, por lo que su ejecución completa no se prevé dentro de la actual legislatura.