Padre de José Salvador Murgui, Alcalde emérito de Casinos y Académico de la RACV.
No resulta fácil hacer obituario cuando tienes que hablar de tu padre, son sentimientos vividos los que te impulsan a escribir sin que nada caiga en el olvido.
Mi padre decía que “cuando un anciano muere, se quema una biblioteca”, en su caso, se ha ido un trozo grande de la historia de Casinos.
Puedo decir que Avelino Murgui estuvo presente cuando se hizo la Cooperativa vinícola, Santa Bárbara y en la creación de la Caja rural inaugurada en marzo de 1965.
Fue testigo de los estatutos, actas y gestión del Almazara, fomento oleícola, donde, durante muchos años se elaboraba el aceite.
Siempre contaba los diferentes episodios a la hora de comprar los solares que hoy son los cimientos del auditorio de La Unión musical, casinense y por supuesto, fue testigo de todas aquellas transacciones.
Su nombre, como el de otros muchos casinenses, los Clavarios del santísimo Cristo de la Paz del año 1963 en la campana que lleva este nombre y que está en nuestro campanario.
Fue testigo de la primera piedra del nuevo templo, el 25 de mayo de 1967, al igual que formó parte de muchas juntas pastorales de la Parroquia Santa Barbara de Casinos, firmando en el acta de consagración de la iglesia en el 4 de diciembre del año 1993.
Desde 1972 fue empleado de la caja de ahorros de Valencia, siendo el director que inauguró la oficina de la calle Mayor número 12 de Casinos.
Los diferentes barrios de viviendas construidos en los años 70, también fueron tutelados y administrados por Avelino Murgui.
Y al hablar de mi padre, quiero dejar constancia que para él fue un honor, trabajar con todos esos hombres que de forma desinteresada, lo dieron todo por su pueblo.
Después de jubilado formó parte de la junta directiva de los jubilados y pensionistas organizando viajes, no solo por España, sino por muchas capitales europeas.
Se podían añadir muchos más episodios a su dilatada vida de casi 99 años: Clavario, de la Junta de Regantes, junta de pozos… pero nos falta decir que fue un excelente padre de familia, un querido abuelo por sus tres nietos y un amigo confidente de quien a él acudía.
Anoche, en el silencio de la última noche de abril se fue tranquilamente, serenamente, rodeado de lo suyos, repartiendo amor, sonrisa, cariño, diciéndonos que “quería concordia y no discordia” y por si fuera poco lo último que hizo fue cantar una vieja canción, recordando que Casinos empezaba progresar y que ahora que venía el pantano Casinos muy pronto será una ciudad.
Ese es el amor que nos ha dado mi padre: querer a nuestro pueblo querernos como una familia y sobre todo luchar para que nuestro pueblo Casinos sea un ejemplo y progrese por caminos de paz y prosperidad.
Descansa en paz Avelino y gracias por tantos años de amor, nos harás mucha falta, te despediremos esta tarde a las 17 horas en la Iglesia parroquial de Santa Barbara de Casinos.
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