Es una talla en madrea policromada, datada en el Siglo XX el año 1952, siendo Clavariesas de la Virgen de los Dolores: Mª Cruz Muñoz Latorre, Amparo Gil Latorre, Peregrina Rodilla Civera, Raquel Beses Murgui, Milagro Yerbes Tomás, Matilde Esteban Ibáñez, y Pilar Porter Gabarda.
Es una imagen de retablo y procesional. Técnica: talla de madera, policromada. Dimensiones: Peana dorada diez cm. de alta, ancho base cuarenta y nueve cm. y ancho sobre el que descansa la imagen cuarenta cm. Altura de la imagen un metro veinticuatro cm. Imagen con la peana un metro y treinta y cuatro cm.
Representa a la Virgen de los Dolores con la cara cabeza y cuello cubiertos con paño blanco, pies descubiertos. Vestido interior de color violeta con ramas doradas sobre los pies. Manto que cubre toda la imagen de color azul con remates dorados en todo el vestido y mangas.
Elementos significantes: Puñal; paño blanco y corona de espinas, sobre la mano. Corona de siete estrellas con perlas que nace de la parte trasera en la base del cuello.
En la peana se puede leer la firma del autor y el año de ejecución. Fue obsequio de las Clavariesas de la Virgen de los Dolores de ese año. Restaurada en el año 2001-02, por la misma cofradía, siendo Clavariesas de la Virgen de los Dolores: Ana Rodríguez Roger (nieta de la Dolorosa Mayor del año 1952), Amparo García Merino, Dolores Murgui Pérez, Consuelo Pérez Sánchez, Mª Dolores Ruiz Pons, Carmen Santolaria Sánchez, Dolores Severino Sánchez el día veintidós de marzo del 2002.
Conceptos significados e icono-lógicos: los siete Dolores de la Virgen. Sale en procesión cada Viernes Santo, portada sobre andas, delante del Santo Sepulcro con el Cristo yacente.
Vistos los expedientes en el Archivo Metropolitano del Arzobispado de Valencia, no consta documentación alguna sobre esta imagen y según testimonios aportados, dada la trayectoria artística y calidad de las obras de nuestro autor, cuando se pedía permiso para adquirir una imagen nueva en una parroquia y se citaba que era obra de Antonio Sanjuán, gozaba sin más de la autorización eclesiástica necesaria para su ejecución y posterior bendición.
José Salvador Murgui Soriano.
Cronista Oficial de Casinos.
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