Entrega de premios a personas y entidades que contribuyen a la conservación patrimonial de Archival. /EPDA
La entrega de los premios a la innovación en la comunicación de la FVMP en el Mercado de Colón. /EPDAEmociona palpar el espíritu valenciano de Caudete. De la Caudete ahora manchega (no la De las Fuentes, radicada en la comarca de Utiel-Requena) e históricamente valenciana hasta que el vengativo rey Felipe d’ Anjou, el introductor de la dinastía borbónica en España, la entregó a Villena. A la abolición de los fueros instaurados por Jaume I sumó la segregación caudetana. No obstante, esta circunstancia no ha amilanado a los habitantes de esa población que, por circunstancias políticas, se sitúa actualmente en la provincia de Albacete y que supera por poco los 10.000 habitantes.
Además de celebrar con sentimiento los múltiples festejos valencianos y honrar la Senyera, no dudan en participar en todos aquellos actos que supuren carácter autóctono (de Valencia). O de organizarlos. Como la presentación del libro ‘La asistencia médica en Caudete en el siglo XVIII: El manuscrito Estruch’, cuyos autores, Francisco J. Carpena y José Soriano, expusieron en el Muvim ante un nutrido auditorio caudetano.
Porque desde Albacete vinieron en autobús a escuchar este evento en el cogollo de la metrópoli valenciana encabezados por su alcalde, José Miguel Mollá. Junto a ellos acudió la máxima munícipe de Ador -donde nació el doctor Estruch-, Manuela Faus.
¿Para cuándo el retorno de Caudete a la madre patria, a la provincia de Valencia? Es la pregunta que brota al hablar con estos valencianos de corazón que residen a escasos kilómetros de su frontera sin poder decir que son valencianos por derecho propio.
Del espíritu local del Mercado Colón
Y siguiendo con el nuevo formato de esta sección -Curioseando Valencia, ya con siete años de historia en la edición de Valencia de El Periódico de Aquí- estrenado en septiembre y basado más en actos y personajes de Valencia que en recorridos por sus barrios, seguimos con otro lugar céntrico y emblemático: el Mercado de Colón. Más conocido por su arquitectura, sus establecimientos de ocio y por los multitudinarios tardeos que acoge, también sirve de precioso escenario para todo tipo de acontecimientos.
Uno de los más recientes celebrados ha consistido en los premios de la Federación Valenciana de Municipios y Provincias (FVMP) a la innovación en la comunicación. Además de la presentación por parte de la periodista Ana Garrido y del discurso de la presidenta de la citada entidad y alcaldesa de Xirivella, Paqui Bartual, la singularidad del evento ha estribado en que se trata de la primera vez que se desarrolla este certamen.
¿Y cuál es su objetivo? Acercar la información local desde los ayuntamientos a su ciudadanía, ya sea por medio de webs o por redes sociales, grupos de difusión de whatsapp… Y en esta línea Algemesí, Riba-roja, Gandia o Alberic se llevaron su reconocimiento en un acto breve y directo, como lo es la propia comunicación eficaz. Un exalcalde de Casinos y ahora asesor en la FVMP, Miguel Espinosa, se ocupó de dar estructura a la idea.
Por cierto, en este mismo espacio, y en concreto en el local Mi Cub (que gestiona Anabel Navas y algunos conocen como el de cerveza Turia por la proliferación de esta bebida embotellada) cada trimestre se organiza una singular degustación dentro del ciclo ‘Cuatro estaciones de la terreta’.
Muestran elaboraciones gastronómicas propias, de temporada, basadas en mezcolanza singulares de productos valencianos que se venden en el propio recinto mercantil, en su planta inferior, la de las tiendas. Aunque en la superior, como en el último fin de octubre, también se ubican ferias esporádicas con todo tipo de originales artículos en tenderetes como el que monta 100% Pirata dirigido por Paz Escrig.
Retornando al acto de la FVMP, lo llevaban a cabo por primera vez el 21 de octubre. Fue su edición iniciática, en definitiva. Tienen un largo camino por delante hasta llegar al histórico cumpleaños de la editorial Sargantana, centrada en la producción valenciana y cada año de los diez que ha alcanzado más prolífica en títulos y escritores que firman sus obras. Con su directora, Paz (la segunda citada en este artículo con un nombre tan evocador de sosiego y antibelicismo) Navarro, como brillante embajadora.
Seis siglos de historia
Más años, bastantes más, tiene el Miguelete o Micalet. 600 de torre-campanario de la catedral. Este tema lo citamos el mes anterior. No obstante, la lluvia provocó que la conferencia organizada por la Asociación de Periodistas y Escritores de Turismo en la que se le iba a rendir homenaje se retrasara hasta el 20 de octubre. La pronunció el presidente del Gremio de Campaneros, Francesc Llop, hijo del ilustre valenciano de los mismos nombre, apellido y cargo.
Erudito como pocos o nadie en la materia, aportó datos prácticos, caso del millar de visitantes que supera cada día regulados por un semáforo o los 22 centímetros de altura de los escalones -por encima de la media de 16 recomendada-, o habló de la ventana misteriosa que dejaba entrar la luz el día más largo del año. Hasta que se instaló la Casa del Relojero frente a ella. O de las celdas que mantenía la icónica estructura en su interior. O del trabajo filantrópico y los toques de sus campaneros. Mejor escucharlo en directo a la mínima ocasión o meterse en la web del propio Gremio que emite hasta los citados repiques.
Como también concitan una minuciosa atención las conferencias organizadas por Archival, una entidad dirigida por la familia Lliso (José Luis, su esposa y su hija Carmen) cuyo objetivo consiste en defender el casco histórico de Valencia y, sobre todo, destacar sus cualidades, que no son pocas.
Su acto más emblemático lo constituye el de entrega de premios a personas y entidades que resaltan esa protección, que desarrollan una labor muchas veces anónima aunque siempre perseverante por mostrar la belleza del entorno clásico de sus urbes. Y en esta faceta Valencia despunta.
Como lo hace el periodista Eduardo Alcalde en donación de sangre y plasma. Ha conseguido la plusmarca de 300 entregas altruistas de ambas -las segundas pueden realizarse mensualmente en el centro de donación ubicado en la avenida del Cid-. Ahí se quedará porque, como jubilado que ya es, no puede mantener esa actividad que lo distingue entre otras muchas.
La ciudad bulle de actos pergeñados y desarrollados por personas que ponen todo su ingenio y laboriosidad en organizarlos, convencidos de que la ciudad y todo lo que ella conlleva (patrimonio, habitantes, historia, cultura, gastronomía…) lo merece con creces. Una idea que compartimos en el periódico y en particular en su sección inquisitiva, en su Curioseando Valencia.
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