El rejoneador Diego Ventura contra un toro de la ganadería María Guiomar durante la Corrida de rejones de la Feria de Fallas celebrada este domingo en Valencia. EFE/Ana Escobar
El jinete sevillano Diego Ventura, que salió a hombros tras cortar dos orejas como corto premio, volvió una vez más a marcar amplias diferencias respecto a sus compañeros de escalafón en el festejo de rejones celebrado este domingo en horario matinal en la feria de Fallas de Valencia.
La actuación de Ventura ante los dos toros de su lote fue completa, si exceptuamos un solo fallo con el descabello para pasaportar al quinto, porque en todo momento se mostró como todo un maestro de la lidia a caballo y porque cada uno de los embroques con los rejones de castigo, las banderillas o las rosas de adorno tuvo verdad y un máximo ajuste.
El segundo de la matinal fue, además del más fino, el toro de más bravura y clase del bastote encierro portugués de Cortés de Moura, y el caballero de Puebla del Río no desaprovechó sus virtudes en una faena sin mácula, por su precisa forma de lidiarlo y por la emoción con la que clavó cada banderilla, dándole siempre al astado todas las ventajas.
Jugando inteligentemente con los terrenos, Ventura encontró toro en cualquiera de ellos para atacar despacio, dejándose ver, hasta poner la plaza en pie con tres batidas espectaculares por ajustadísimas sobre “Príncipe", antes del rejonazo fulminante que cerró un conjunto macizo que el presidente fue el único que no valoró, dejando el premio en una rácana oreja.
Pero el sevillano tuvo ocasión de desquitarse y ganar la puerta grande con el quinto, un hondo “murube” que se reservó antes de soltar fuertes arreones que los caballos más veteranos de la cuadra de Ventura consintieron y templaron con pasmosa facilidad.
Los galopes de costado, llevando al de Cortés de Moura a milímetros del estribo, los recortes de las hermosinas y cada uno de los embroques, especialmente uno llevando a “Bronce” sin cabezal, se sucedieron con idéntica y fácil maestría, para rematar una mañana en la que volvieron a quedar claras las jerarquías del actual toreo a caballo.
Porque el veterano Andy Cartagena, aun con sobrado oficio, no llegó a tanto hoy en Valencia, al buscar los aplausos más en los adornos de doma y en lo accesorio que en lo fundamental del rejoneo.
Y si fue él quien puso en escena la fibra que le faltó al primer toro, con el quinto destacó, eso sí, en dos momentos sorprendentes, como fueron las dos quiebros con los que, sobre “Magno”, le clavó sendas banderillas en la suerte del violín. Sólo que, con el astado ya muy apagado, fallaría en demasiadas ocasiones con los aceros de muerte.
Dos avisos escuchó Cartagena en ese toro y hasta tres, en ambos de su lote, sonaron para Lea Vicens, cuya inoperancia, después de tantos años de carrera, contrastó aún más con la maestría de Ventura,
La amazona francesa apenas se fajó con ninguno de sus toros, a los que lidiaron más sus auxiliadores que sus caballos, y clavó los hierros siempre mucha rapidez y nulo ajuste, cuando no directamente pasado, casi a la grupa de sus monturas.
Fría, indecisa, sin capacidad resolutiva, Lea Vicens puso en evidencia hoy en Valencia, también una vez más, lo injustificado de su situación privilegiada en el rejoneo actual, presente en los carteles de las principales ferias.
Ficha del festejo
Seis toros, despuntados para rejones, de María Guiomar Cortés de Moura, con volumen pero de muy desiguales hechuras. Salvo el bravo tercero, que además tuvo temple y clase, y el sexto, al resto del encierro le faltó mayor raza y fondo, dentro de su manejable juego en general.
Andy Cartagena, de chaquetilla negra: pinchazo y rejonazo trasero perpendicular (silencio); dos pinchazos, metisaca caído, tres pinchazos, rejonazo trasero y tres descabellos (silencio tras dos avisos).
Diego Ventura, de chaquetilla azul marino: rejonazo trasero (oreja con petición de la segunda); rejonazo trasero y dos descabellos (oreja). Salió a hombros.
Lea Vicens, de chaquetilla azul rey: dos pinchazos barrenando y cinco descabellos (palmas tras aviso); pinchazo hondo, rejonazo trasero y ocho descabellos (silencio tras dos avisos).
Corrida de rejones matinal, cuarto festejo de abono de la feria de Fallas. Tres cuartos de entrada (unos 7.800 espectadores), en mañana soleada y muy ventosa.
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