Así será la Avenida de l"Oest de Valencia después de las obras. / EPDA
Así será la nueva plaza de Sant Agustí de Valencia tras las obras que empezarán después de verano. / EPDA
Así será la calle Sant Vicent Màrtir de Valencia después de las obras. / EPDALa plaza de Sant Agustí, la calle Sant Vicent Màrtir y la avenida de L’Oest se preparan para un cambio radical. El Ayuntamiento de Valencia ha adjudicado el proyecto de reurbanización que transformará más de 30.000 metros cuadrados de espacio urbano, ampliará las zonas peatonales, triplicará el número de árboles y renovará por completo el mobiliario y el pavimento, con el objetivo de dar más protagonismo al peatón y reforzar la identidad del centro histórico.
La alcaldesa, María José Catalá, ha explicado que esta intervención permitirá que los valencianos se reconozcan en su ciudad, "acabando con la amalgama de diseños de los últimos años" que, según sus palabras, carecían de identidad propia. “Con este proyecto ganamos espacio para el peatón, mejoramos la seguridad vial y dignificamos nuestro patrimonio”, ha señalado, destacando la creación de un itinerario que conectará de forma fluida el Mercat Central con la plaza Espanya.
La renovación de la plaza de Sant Agustí empezará después del verano
El proyecto, diseñado por la UTE Escalera de Color tras ganar el concurso de ideas en 2022, se ejecutará en tres fases. La primera fase se centrará en la plaza de Sant Agustí, con un presupuesto de algo más de 4 millones de euros, y se prevé iniciar después del verano. Le seguirán la reforma de la calle Sant Vicent Màrtir y, finalmente, la intervención en la avenida de L’Oest, completando un ámbito de más de 30.000 metros cuadrados de mejora urbana.
Entre las novedades más destacadas, se aumentará la superficie peatonal en 3.800 metros cuadrados, se ganarán 2.631 metros cuadrados de zonas verdes y se plantarán 264 árboles nuevos. Además, se renovará el pavimento con 16.218 metros cuadrados de piedra natural de Ulldecona, se instalarán 194 bancos, 425 metros cuadrados de pérgolas y 26 nuevos puntos de alumbrado, creando un espacio acogedor y funcional para vecinos y visitantes.
El tráfico se reorganizará para mantener la fluidez: la avenida de L’Oest contará con dos carriles y Sant Vicent Màrtir con tres, mientras que las siete paradas de EMT se mantendrán con nuevos andenes más amplios para garantizar la comodidad de los usuarios.
Catalá ha subrayado que todo el proyecto ha sido elaborado con diálogo con entidades sociales y vecinales, buscando consenso y respeto al patrimonio, ya que la zona incluye bienes de interés cultural como la iglesia de Sant Agustí, el Museo y Colegio del Arte Mayor de la Seda o el Mercat Central. Una vez la Junta de Gobierno Local apruebe el proyecto, se abrirá la licitación pública de las obras de cada fase, con un plazo estimado de ejecución de ocho meses para la primera actuación.
"Catalá adjudica el proyecto con tres años de retraso y triplica su presupuesto", según el PSOE
La concejala socialista Elisa Valía ha criticado la adjudicación del proyecto por parte de Catalá, asegurando que el PP ha mantenido durante tres años guardado el diseño elaborado por los socialistas y que ahora aprueba prácticamente igual, aunque triplicando el presupuesto y permitiendo que los coches atraviesen el centro por Sant Pau, cuando el tramo final de la avenida del Oeste estaba previsto solo para transporte público.
Valía ha denunciado que esta actuación evidencia que la alcaldesa “vive de proyectos heredados” y carece de un plan propio para la ciudad, cuestionando además la supuesta duplicación de árboles anunciada y subrayando que el proyecto favorece al tráfico privado más que a los peatones y la movilidad sostenible.
Por su parte, la portavoz de Compromís per Valencia, Papi Robles, ha criticado duramente la gestión de la alcaldesa María José Catalá. Según Robles, el proyecto llega “tarde y mal”, tras tres años de paralización del anterior gobierno, con concursos de ideas ya realizados y la intención de convertir progresivamente el centro en un espacio más peatonal.
La portavoz acusa al equipo de gobierno de aprovechar la presión de comerciantes y vecinos para justificar su retraso y presentar ahora la iniciativa como propia, mientras mantiene una “opacidad y un búnker en la alcaldía” que dificulta la labor de la oposición y la transparencia. Robles concluye que los barrios de Valencia “no pueden seguir pagando las ‘pensaetes’ de una alcaldesa que ha hecho de la parálisis su forma de gobernar”.
Comparte la noticia
Categorías de la noticia