Un vehículo, atrapado en el barro que se genera en el descampado en episodios de lluvias. / B. P.
Estudiantes de la Ciudad del Aprendiz, obligados a remolcar un vehículo tras quedar atascado por el barro en el aparcamiento. / B. P.En el barrio de San Marcelino, en Valencia, un descampado utilizado como aparcamiento es desde hace años un problema crónico para los vecinos, aunque paradójicamente es imprescindible ante la falta de lugares de estacionamiento en la zona. Y más teniendo en cuenta que se encuentra a pocos metros de la Ciudad del Aprendiz y el IES Joanot Mortorell.
En concreto, el solar está situado entre las calles José Soto Micó, Alcalá de Chivert y la Avinguda del Sud y presenta un estado especialmente crítico cada vez que llueve. “El terreno se llena de barro y socavones. Se forman charcos enormes y los coches se quedan atascados. A veces no pueden ni salir y hemos tenido que remolcarlos con cuerdas o incluso llamar a una grúa”, explica Rosa Rodríguez, presidenta de la Asociación de Vecinos Sant Vicent Ferrer-Camí Real.
La situación no solo afecta a los vehículos. Cuando los conductores intentan abandonar el solar, las ruedas arrastran el barro hasta las aceras colindantes, que acaban impracticables. “Hay momentos en los que la gente no puede ni caminar por la acera”, denuncia la misma voz en declaraciones a El Periódico de Aquí.
Un problema sin solución fácil por la titularidad del suelo
Pese a las reiteradas quejas, el problema se enquista por una cuestión administrativa. El solar no es municipal, sino propiedad de Adif. Esta circunstancia impide al Ayuntamiento actuar directamente sobre el terreno, lo que ha dejado la situación en un limbo durante años.
El origen se remonta a los primeros proyectos de la línea de Alta Velocidad, que contemplaban el paso de las vías en superficie por este barrio. La oposición vecinal logró que finalmente se soterraran a partir del entorno del Cementerio Municipal, pero los suelos afectados, como este descampado, quedaron en manos de la entidad ferroviaria.
Desde la asociación vecinal insisten en que el Ayuntamiento debería mediar con otras administraciones con mayor capacidad de actuación. “La Delegación del Gobierno tiene más fuerza para trasladar esta reivindicación al Ministerio y a Adif”, subrayan.
A lo largo de los años, distintos responsables políticos han visitado la zona y han recibido las quejas vecinales, desde representantes municipales hasta la actual delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, o la alcaldesa de Valencia, María José Catalá. Sin embargo, los residentes lamentan que, por el momento, no se haya materializado ninguna solución.
Instalar bloques de hormigón, la propuesta vecinal a corto plazo
Ante la falta de intervención estructural, los vecinos han planteado medidas concretas para mitigar el problema. Una de ellas es la instalación de grava en el solar para evitar la formación de barro, aunque reconocen que esta actuación tampoco puede ser ejecutada por el Ayuntamiento al no ser de su competencia.
Sí consideran viable, en cambio, la colocación de bloques de hormigón en las aceras que rodean el descampado para impedir que los vehículos salgan por cualquier punto y arrastren el barro fuera del recinto. “Así solo podrían utilizar la salida habilitada y no ensuciarían toda la acera”, apuntan.
Según relata Rodríguez, desde el consistorio se les trasladó que esta opción se estudiaría en función de la disponibilidad económica, aunque hasta la fecha no ha habido avances.
Del barro cuando llueve al polvo cuando no
El problema del solar no se limita a los días de lluvia. Cuando sopla el viento, la arena se levanta y acaba entrando en las viviendas cercanas, lo que genera molestias constantes entre los residentes.
“En invierno es el barro y en verano el polvo. Llevamos más de 20 años así”, lamentan. De hecho, antes de convertirse en un aparcamiento improvisado, el terreno era un campo de cultivo de acelgas.
En realidad, se han planteado varias iniciativas para el descampado y los de las calles anexas. En su momento se barajó la posibilidad de destinar una parte a zona ajardinada y otra a uso cultural, pero la iniciativa quedó paralizada. Más recientemente, el Ayuntamiento ha trasladado la intención de adquirir el solar para construir una escuela que dé servicio al barrio.
Además, existe otro proyecto de mayor envergadura: la creación de un corredor verde a lo largo de la Avinguda del Sud que conecte con el Parc Central siguiendo la línea ferroviaria. En caso de que esta actuación salga adelante, los vecinos ya advierten de que reclamarán medidas compensatorias, como la habilitación de nuevas zonas de aparcamiento.
El descampado está lleno de socavones y charcos. / B. P.
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