Infografía sobre el porcentaje de extranjeros en la comarca de l?Horta Nord. / Jaime SorianoL’Horta Nord ya no es solo ese cinturón verde de alquerías y campos de chufa que abraza pacíficamente a la
ciudad de Valencia. Hoy, sus antiguos caminos de huerta y sus modernas avenidas dibujan un mapa humano mucho más complejo, plural y dinámico.
Según los últimos datos del padrón, la comarca alberga actualmente a 44.066 ciudadanos extranjeros, lo que representa un 13,65% del total de sus 322.893 habitantes. Pero tras la frialdad de los grandes porcentajes se esconde una realidad profundamente asimétrica: una amalgama de municipios donde la integración y la procedencia varían de una calle a otra.
“Gigantes” demográficos
Si analizamos el peso de la población en números absolutos, salta a la vista un liderazgo indiscutible.
Paterna es el municipio más poblado de la comarca con 75.805 habitantes y también la gran locomotora de la acogida. Con
10.511 residentes extranjeros (un
13,90% de su población), concentra casi una cuarta parte de toda la inmigración de l’Horta Nord. Su
potente tejido industrial -encabezado por los polígonos de Fuente del Jarro, Táctica y Parque Tecnológico- actúa como un
imán laboral incesante para trabajadores que buscan estabilidad en el sector secundario y logístico.
Por su parte,
Burjassot representa el otro gran polo urbano. Con 41.743 habitantes y un notable
18,20% de población inmigrante (7.616 personas), su realidad está marcada por la
estrecha continuidad urbana con la capital del Túria. Burjassot funciona, a efectos prácticos, como un lugar que tiene un rápido y fácil acceso a Valencia pero que, año tras año, consolida servicios y capacidades que hacen que cada vez sea menos necesario salir de él para desarrollarse. Además, albergar un
campus de la Universitat de València propicia que la mezcla de la vida universitaria con la cercanía al ‘cap i casal’ genere un entorno dinámico.
En este mismo nivel aparecen, en un segundo escalón,
Alboraya y
Moncada. La primera, con un
14,70% de población extranjera (
3.871 personas), trata de combinar la esencia de su huerta con una expansión residencial moderna y un sector servicios muy potente en la costa. La segunda, por su parte, con un
14,40% (
3.198 inmigrantes), ejerce como cabecera administrativa y de servicios de l’Horta Nord. En ambos casos, el perfil del residente extranjero es variado: desde familias que buscan la calidad de vida de ciudades donde desarrollar sus proyectos vitales sin necesidad de salir de la localidad hasta profesionales atraídos por la conectividad y el dinamismo de estas urbes.
Alfara, en el top uno
En el plano de los porcentajes relativos,
Alfara del Patriarca se sitúa a la cabeza de la comarca con un
19,80% de población extranjera sobre su pequeño padrón de
3.762 habitantes. Tradicionalmente, este fenómeno se ha vinculado de forma casi exclusiva a la presencia de la Universidad CEU Cardenal Herrera y el trasiego de estudiantes internacionales que genera. Sin embargo, el factor educativo, siendo innegable, no es el único detonante.
En la actualidad, Alfara del Patriarca ofrece un entorno residencial amable a escala humana y bien conectado por metro con el centro de Valencia. Su elevada tasa responde también a un mercado de alquiler históricamente más accesible que el de los “gigantes” demográficos de la comarca, lo que ha atraído a familias y trabajadores de origen extranjero que buscan la tranquilidad de un pueblo sin renunciar a las oportunidades laborales de la gran urbe metropolitana. Alfara resulta, por tanto, una localidad donde se combina el dinamismo profesional con el refugio habitacional.
Godella y Rocafort
Un escalón por debajo en volumen, pero no en relevancia social, encontramos municipios como
Godella (10,90%) y
Rocafort (11,30%). Aquí, la inmigración presenta a menudo un perfil distinto, vinculado al alto poder adquisitivo de sus urbanizaciones y a la demanda de servicios que estas generan.
Pueblos con tirón turístico
Siguiendo el trazado de la costa, la demografía desvela una historia de ocio, servicios y nuevas residencias.
Puçol (16,77%) y
La Pobla de Farnals (16,18%) presentan cifras significativamente altas. En estos puntos, el fenómeno migratorio tiene un cariz estacional pero también de asentamiento permanente.
La costa de l’Horta Nord atrae a un perfil europeo de alto poder adquisitivo -normalmente de la tercera edad y procedente de países como Francia, Reino Unido, Alemania o los países nórdicos- que convive con la mano de obra necesaria para sostener la potente industria hostelera y de mantenimiento de las urbanizaciones de playa. En Puçol, por ejemplo, el número de inmigrantes asciende a 3.636, una cifra que rivaliza con ciudades mucho más grandes y que demuestra que el litoral es un gran polo de atracción de turistas y mano de obra.
Centro de la comarca
En los municipios de tamaño medio se halla una doble realidad. Por un lado,
Rafelbunyol (10,95%) y
Albuixech (12,30%) son ejemplos de cómo la industria y el transporte ferroviario fomentan la acogida. Albuixech, pese a su reducido tamaño, presenta un porcentaje superior a la media, impulsado por su potente polígono industrial. Asimismo, pueblos como
Bonrepòs i Mirambell (11%),
Massamagrell (11,93%) y
Museros (12,11%) mantienen una constancia demográfica notable. Lo mismo ocurre en Massalfassar (9,38%), que a pesar de ser un núcleo pequeño, empieza a notar la presión del crecimiento industrial de sus alrededores, atrayendo a nuevos pobladores de origen internacional.
Por otro lado,
Almàssera (8,9%) y
Albalat dels Sorells (8,5%) presentan tasas algo más bajas que la media debido a que son pueblos donde la huerta todavía tiene un papel mucho más destacado el ritmo de la vida cotidiana y donde el mercado inmobiliario es menos elástico. Además, la propiedad de la vivienda suele estar muy vinculada a las familias locales.
una comarca de acogida
El total de 44.066 inmigrantes en una comarca de 322.893 habitantes arroja una conclusión clara: l’Horta Nord es una tierra de acogida por obligación, pero también por convicción. Por obligación porque la cercanía con una ciudad como Valencia le hace asumir consecuencias de situaciones propiciadas por las características de la ciudad; por convicción porque la llegada de inmigrantes posibilita construir núcleos poblacionales más vivos social, cultural y económicamente. De esta manera, la convivencia entre el 86% de población española y el 14% de extranjeros es, hoy por hoy, un ejemplo de estabilidad metropolitana.
El desafío de los próximos años será asegurar que este dinamismo que hoy lideran las localidades de Paterna, Burjassot, Alboraya y Moncada se extienda de forma equilibrada debido a que la tendencia positiva demográfica es inevitable. Además, se deben garantizar unos servicios públicos de calidad para una población que, independientemente de su origen, ya comparte un mismo destino a orillas de la huerta, del río Túria o del mar Mediterráneo.
Imagen a vista de pájaro de Rafelbunyol y su gran polígono industrial. / EPDA
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