Vendedor de la ONCE. EFE/R.GARCIA
El atraco ocurrió en una esquina entre la Calle Mayor y las subidas de San Esteban, en pleno casco histórico de Sagunt. / Foto: Google MapsCuadros de ansiedad, sin comer y sin dormir. Así está el vendedor de la ONCE al que atracaron en Sagunt hace hoy una semana. El asalto ocurrió en pleno casco histórico cuando dos jóvenes encapuchados lo abordaron con una navaja en el cuello y le robaron el dinero que llevaba encima. El suceso ha sembrado el pánico entre los trabajadores de la organización.
Fue el segundo atraco que ocurrió en apenas cuatro días en la localidad, después de que otra vendedora fuese amenazada y robada tres días antes en el barrio de Baladre. La Policía Nacional mantiene abiertas ambas investigaciones y no descarta relación entre los hechos, según publicó el diario Levante-EMV.
En esta ocasión, el asalto ocurrió en torno a las 16:30 horas del sábado 22 de noviembre, en el cruce entre la Calle Mayor y las subidas de San Esteban que dan al Camí Reial, a menos de cien metros del domicilio de la víctima. Dos jóvenes encapuchados, de no más de 25 años y con acento español, le abordaron cuando regresaba a casa a por su cartera y su teléfono móvil, que se había olvidado. “El sitio estaba completamente vacío. A esas horas por allí no pasa nadie. Tampoco hay cámaras de seguridad cerca”, relata el afectado a El Periódico de Aquí.
"Me oriné encima; me robaron 600 euros"
Los atacantes lo intimidaron con una navaja en el cuello y lo obligaron a entregar el dinero que llevaba encima. “Lo he pasado muy mal. Cuando me sacaron la navaja me oriné encima. No los había visto en mi vida”, declara. El robo, según explica, apenas duró medio minuto. “Pasó todo en 30 segundos. Me robaron unos 600 euros”.
El vendedor asegura que el miedo fue inmediato y devastador: “Tuve una crisis de ansiedad. Nunca piensas que te puede pasar a ti. Estuve cuatro días sin dormir ni comer”. En su caso, además, afirma que temió por su vida debido a su condición médica: “Tenía miedo de que me pincharan porque tomo Sintrom. Si me cortan, me desangro”.
El relato del afectado revela también su vulnerabilidad física: “Me cuesta mucho andar por la artrosis. Tengo que parar cada 20 o 30 metros a descansar. Llevo una silla plegable. No pude ni defenderme”. Tras el robo, presentó denuncia inmediatamente en comisaría.
"La otra vendedora es invidente; se aprovecharon de nuestra vulnerabilidad"
La víctima recuerda también el asalto sufrido días antes por una compañera invidente en Baladre: “Sé que era una vendedora ciega y los ladrones se aprovecharon de eso. Es muy fuerte lo que le hicieron”. El impacto emocional, como no puede ser de otra manera, continúa presente. “Quiero olvidarlo todo. Esta noche, al menos, he dormido”, narra el afectado.
Desde la ONCE se han emitido recomendaciones internas para extremar precauciones y reducir el dinero en metálico durante las rutas. La Policía Nacional continúa con la investigación para identificar a los autores de ambos asaltos y reforzar la vigilancia en las zonas afectadas.
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