Faura confía en poder reanudar antes del próximo verano las obras de su nuevo centro educativo. El proyecto está paralizado desde hace aproximadamente un año y medio. Así lo ha explicado el Ayuntamiento en una comunicación en la que detalla, paso a paso, las causas del bloqueo del proyecto y la solución técnica que permitirá continuar los trabajos sin tener que resolver el contrato ni iniciar una nueva licitación.
Las obras del nuevo colegio, adjudicadas en 2019, arrastran un largo historial de retrasos. Aunque el contrato se formalizó ese año, los trabajos no pudieron comenzar hasta 2021 debido a que la Conselleria de Educación no ejecutó el aulario prefabricado en el polideportivo municipal hasta principios de ese ejercicio. No fue hasta entonces cuando el alumnado pudo trasladarse al centro provisional para el curso 2021-2022, liberando la parcela donde debía construirse el nuevo edificio.
A ese retraso inicial se sumaron dos factores de alcance global que afectaron de lleno al desarrollo del proyecto: la pandemia de la Covid-19 y, posteriormente, la guerra de Ucrania, que provocó un fuerte incremento de los precios de los materiales y de los costes de ejecución de las obras públicas.
El centro de transformación, el gran escollo
Más allá de estos condicionantes generales, el principal motivo de la paralización de las obras ha sido un problema técnico concreto: la presencia de un centro de transformación eléctrica (CT) de Iberdrola situado dentro de la parcela escolar. El proyecto original del nuevo colegio contemplaba el traslado y desmantelamiento de esta infraestructura, un paso imprescindible para poder ejecutar una parte importante de la obra.
Durante el periodo de retraso inicial, el Ayuntamiento logró un compromiso de Iberdrola para asumir el traslado del centro de transformación. En julio de 2022, la compañía eléctrica redactó el proyecto necesario y, a lo largo de 2023 y 2024, se obtuvieron las correspondientes autorizaciones de la Conselleria de Industria.
Con estos trámites completados, el Consistorio inició diversas conversaciones con la persona responsable de la zona de Sagunt de Iberdrola con el objetivo de concretar un calendario de ejecución. Sin embargo, durante meses no se obtuvo una respuesta clara —según el ejecutivo local—, lo que mantuvo las obras completamente paralizadas.
Cambio de criterio de Iberdrola y aumento del coste
La situación dio un giro a finales de 2024, cuando Iberdrola comunicó al Ayuntamiento varios cambios que afectaban directamente al proyecto. Por un lado, la empresa había experimentado un relevo en los responsables de la zona. Por otro, se había producido una modificación en su política de inversiones. A ello se sumó, según la compañía, el impacto de la dana.
Como consecuencia de todo ello, el traslado del centro de transformación de Faura dejó de figurar en la planificación de Iberdrola y dejó de considerarse una actuación prioritaria. Incluso se trasladó al Ayuntamiento que, si la intervención no se consideraba urgente, deberían ser el propio municipio y la Conselleria de Educación quienes asumieran el coste del traslado.
Este planteamiento abrió un nuevo frente: el económico. Durante 2025 se mantuvieron varias reuniones entre el Ayuntamiento, la Conselleria e Iberdrola. En ese contexto, la empresa eléctrica presentó una actualización del presupuesto del traslado del CT que disparó las cifras inicialmente previstas. El coste estimado pasó de unos 230.000 euros más IVA a superar los 527.000 euros más IVA, lo que suponía cerca de 640.000 euros en total.
Tras las correspondientes consultas jurídicas, la Dirección General de Infraestructuras comunicó que no era legalmente posible asumir ese gasto, lo que hacía inviable esta solución y obligaba a buscar una alternativa técnica.
Modificar el proyecto para evitar una nueva licitación
Ante este escenario, y después de mantener reuniones con la empresa constructora, el Ayuntamiento de Faura optó por la única alternativa viable para desbloquear la situación: modificar el proyecto original para que el centro de transformación se mantenga en su ubicación actual. Esta modificación implica una redistribución de los espacios afectados dentro del futuro centro educativo.
Según el Consistorio, esta solución permite varios objetivos clave: continuar con la obra, evitar la resolución del contrato vigente y, en consecuencia, no tener que iniciar un nuevo proceso de licitación, con los retrasos adicionales que ello supondría.
Desde el pasado mes de octubre, la dirección facultativa del proyecto trabaja en esta modificación, que en estos momentos se encuentra prácticamente finalizada. El siguiente paso será trasladar el proyecto modificado a la empresa constructora para su revisión. Si no se detectan problemas por su parte, el documento se presentará al Ayuntamiento y, posteriormente, se remitirá a la Conselleria de Educación para su aprobación definitiva.
Objetivo: reanudar las obras antes del verano
Si el procedimiento administrativo avanza sin nuevos contratiempos, el Ayuntamiento de Faura mantiene como objetivo reanudar las obras del nuevo colegio antes del próximo verano. Desde el Consistorio subrayan que son conscientes de la preocupación que esta larga paralización ha generado entre las familias y la comunidad educativa, y defienden que la información ofrecida busca explicar con claridad qué ha ocurrido y en qué punto se encuentra actualmente el proyecto.