Los participantes en la clase práctica. EPDA
Los alumnos sobre el ruedo con los capotes. EPDAEl recinto taurino del antiguo campo de fútbol acogió el pasado día 1 de febrero una clase práctica de la Escuela de Tauromaquia, en la que cinco alumnos participaron en esta matinal sin muerte, acompañados del profesorado y otros alumnos.
El acto fue organizado por Diputación de Valencia con el Ayuntamiento de Puçol y la Peña Taurina Hostalets. Los protagonistas fueron: Íker Rodríguez, Juan de Rocío, Víctor Roig, Pablo Torres (la joven promesa de Puçol) y José Román.
Aunque la mañana comenzó fría, con viento y amenazó lluvia en algún momento, el recinto taurino alcanzó más de la mitad del aforo en esta clase práctica, gratuita para el público y sin muerte.
Para la concejal de Asuntos Taurinos Nuria Sebastiá, lo más destacado es que estamos ante «la primera clase práctica que realizan los de la Escuela de Tauromaquia de Valencia este año y es una satisfacción que hayan elegido Puçol».
Nuria estuvo presidiendo el evento junto a los concejales Javi Rivera y José María Esteve, además del torero Juan Ávila. En la arena, no solo los cinco alumnos anunciados, sino algunos compañeros suyos que hicieron las veces de subalternos y echaban una mano siempre que hacía falta.
Todos juntos desfilaron al inicio, como marca la tradición, tras el caballo blanco de Salva Almenara, que ejerció las veces de alguacilillo… una tradición familiar que el joven Marsaga recuperó para la matinal del domingo.
Luego, el ganado de Fernando Machancoses, de Cheste, tuvo una presencia dispar, pero no se lo puso fácil a los alumnos en su primera aparición en público este año.
Pablo Torres, hoy por hoy la promesa taurina más firme con la que cuenta Puçol, insiste en la importancia de estos tentaderos públicos o clases prácticas: «No hacía muy buena mañana, pero la gente de Puçol y otros pueblos fue con ganas de ver toros y disfrutó todo el mundo. No fueron fáciles la mayoría de becerras, pero estuvimos a la altura y disfrutamos».
Precisamente Pablo, que actuó en penúltimo lugar, fue el que tuvo más mala suerte con la becerra que le tocó: «Salió con matices muy buenos, embistiendo muy bien con el capote, pero durante la lidia fue perdiendo las fuerzas. Disfruté muchísimo con la experiencia, un privilegio actuar ante tu gente, tus amigos, tu familia… Se disfruta mucho en estos actos».
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