Mar López, concejala del PSOE en Algar de Palància. / EPDAComo concejala portavoz del PSPV-PSOE de Algar de Palància, me veo en la obligación de manifestar públicamente una situación que, por desgracia, no es nueva, pero que no por repetida deja de ser preocupante.
El Ayuntamiento ha informado mediante un bando municipal de la inauguración del paseo al puente de Mirambueno, que tendrá lugar el próximo domingo a las 13:00 horas. Una actuación que, sin duda, es positiva para nuestro municipio y que debería ser motivo de satisfacción colectiva. Sin embargo, la forma en la que se ha gestionado esta inauguración vuelve a evidenciar una preocupante falta de respeto institucional.
Los concejales y concejalas de la oposición nos hemos enterado del acto exactamente igual que el resto de vecinos y vecinas: a través de un bando público. No ha habido una comunicación previa, ni una invitación formal, ni siquiera una mínima deferencia institucional hacia quienes también representamos a una parte de la ciudadanía de Algar de Palància.
Conviene recordar que la oposición no es un elemento decorativo ni un estorbo, sino una parte esencial del funcionamiento democrático de cualquier ayuntamiento. Informar, coordinar y respetar a todos los grupos municipales no es una cortesía opcional, es una obligación política y ética.
No se trata de protagonismos ni de fotos, sino de formas. Las formas importan porque hablan del talante democrático de quienes gobiernan. Y gobernar no significa imponer ni excluir, sino integrar, dialogar y respetar. Especialmente en actos institucionales que representan a todo el pueblo, no solo a quien ostenta el gobierno municipal en ese momento.
Desde el PSPV-PSOE de Algar de Palància seguiremos defendiendo una manera de hacer política basada en el respeto, la transparencia y la participación. Seguiremos trabajando por el interés general, aunque a veces se nos intente invisibilizar.
Porque las infraestructuras se inauguran en un día, pero la calidad democrática se construye —o se deteriora— con cada decisión y con cada gesto.
Algar de Palància merece más respeto institucional y una política a la altura de su ciudadanía.
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