Evolución del número de viajeros de Metrovalencia entre 2014 y 2024./Diseño: Jaime Soriano
Evolución poblacional de Valencia y su área metropolitana entre 2014 y 2024./Diseño: JAIME SORIANO
Imagen de archivo un vagón de Metrovalencia./EPDALa historia de Metrovalencia es la de una infraestructura llamada a facilitar la movilidad de los valencianos. Desde sus primeras líneas, heredadas del antiguo trenet, hasta los proyectos más recientes de ampliación, el sistema se presenta como un ejemplo de modernización. Esa trayectoria coincide ahora en varios hechos que se repiten con asiduidad: los retrasos y las aglomeraciones a causa de la falta de frecuencias.
Historia de la red
En 1988 comenzó un proceso de modernización de la movilidad en Valencia y su área metropolitana. Meses después, en octubre se abrió el primer tramo subterráneo, que permitió conectar las líneas del norte con las del sur, mediante un túnel entre las estaciones de Ademuz -actual Empalme- y València Sud. En 1994, Valencia fue pionera en España recuperando el tranvía con la puesta en marcha de la línea 4, que facilitó la conexión con los campus universitarios y la Malva-rosa.
A lo largo de los siguientes años, siguieron produciéndose ampliaciones clave como la llegada a Alameda de la Línea 3, o la prolongación de esa misma línea en 1998 hasta la parada de Xàtiva, justo al lado de la Estació del Nord. Todas estas ampliaciones estaban enfocadas a atender a centros educativos, laborales, sanitarios, de ocio y feriales. En 2001 se inaugura la nueva estación de Empalme como nodo intermodal y en 2003 se inicia la construcción de la Línea 5 para conectar el puerto con el aeropuerto.
En 2007 entró en servicio la primera fase del Tranvía Orbital (Línea 6). Mediante soterramientos y apertura de nuevas estaciones se mejoró la seguridad y los tiempos de viaje. En 2022 se inauguró la Línea 10, una combinación de tranvía y metro subterráneo que conecta el centro con la Ciudad de les Arts y les Ciències, la Ciudad de la Justicia y diferentes barrios que por primera vez dispusieron de transporte público de alta capacidad.
La red que muestra este
mapa es el resultado de numerosas ampliaciones realizadas a lo largo de sus más
de 100 años de historia. Sin
embargo, la Valencia para la
que fue concebida no es la
misma que la actual. Tanto la ciudad como su área
metropolitana han experimentado un crecimiento demográfico sostenido
que ha ido acompañado de
un aumento significativo de
los usuarios del transporte
público.
En este contexto, el desarrollo de Metrovalencia se
ha centrado más en la incorporación de nuevas líneas o
prolongación de las existentes y no tanto en el aumento de frecuencias de paso,
lo que plantea interrogantes sobre si el refuerzo de la
oferta ha sido suficiente en
términos de capacidad.
Evolución demográfica
Para entender si Metrovalencia está preparada para
esta presión demográfica
creciente, es necesario analizar primero cómo han evolucionado la población y la
demanda de viajeros. Según
el Instituto Nacional de Estadística (INE), la ciudad de
Valencia ha pasado de ser
hogar de 786.424 habitantes
en 2014 a 825.948 en 2024,
una década después. Esto
supone un incremento de
cerca de 40.000 personas
en diez años.
Este aumento
no es un fenómeno aislado de
la capital, sino que
se extiende también
a su entorno metropolitano.
Municipios conectados
directamente por Metrovalencia han registrado incrementos de población especialmente significativos.
Localidades como Torrent,
Paterna, Bétera, La Pobla de
Vallbona y Riba-roja de Túria han ganado -si se suman
los vecinos nuevos de cada
una- casi 30.000 habitantes
en la última década. Por otro
lado, municipios más pequeños -pero también cerca de
Valencia- como Picanya, Benaguasil o Massamagrell han
aumentado también su población a un ritmo constante. Esta evolución refuerza
la idea de una expansión
metropolitana progresiva
que atañe al ‘cap i casal’, a
las grandes ciudades y a los
pequeños -cada vez menos- municipios colindantes.
Consecuencias
Este crecimiento demográfico se traduce directamente
en la movilidad diaria. Conforme aumenta la población
de la ciudad de Valencia y su
área metropolitana, se incrementan también los desplazamientos por motivos laborales, educativos y de acceso
a servicios.
En este contexto, el metro se ha consolidado como uno de los principales
medios de transporte para
conectar estos núcleos poblacionales. De hecho, los
informes anuales de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) reflejan un
aumento destacado del número de viajeros de la red
de Metrovalencia a excepción de 2020 y 2021, cuando
el mundo entero se paralizó
completamente a causa de
la pandemia de la COVID-19.
Aumento del uso
En 2014, la red registró algo
más de 60 millones de viajeros, mientras que en 2024 la
cifra alcanzó los 91 millones,
el mayor registro de su historia. En términos absolutos,
esto supone más de 30 millones de nuevos viajeros, es
decir, un aumento de la demanda superior al 50% respecto a lo demandado una
década atrás. El crecimiento
del uso del transporte público no se explica únicamente por el boom poblacional.
Según Martín Montón,
portavoz de la Associació
Valenciana pel Transport
Públic (AVTP), uno de los
factores determinantes “ha sido la implantación de la
integración tarifaria y de la
tarjeta SUMA”, que permite
utilizar un único abono para autobuses, metro y tranvía. A ello se han sumado
otras sucesivas reducciones
al precio de los bonos aplicadas en los últimos años.
Curiosamente, el punto de
inflexión en el número de
clientes de Metrovalencia
se produjo en 2023, primer
año completo tras la implantación de la gratuidad
del bono de transporte para los usuarios menores de
30 años.
Este incremento sostenido de la demanda no ha ido
acompañado de un aumento generalizado de las frecuencias de paso, tal y como reconoce el responsable
de Comunicación de FGV,
Juan Carlos Murillo. Eso sí,
desde la empresa pública
señalan que se han introducido mejoras operativas
“como la ampliación del servicio nocturno los fines de
semana, el metro 24 horas
durante las Fallas y el acortamiento de los periodos de
servicio reducidos en festivos y verano”.
No obstante, tanto desde la AVTP como desde la
experiencia cotidiana de
los clientes, estas medidas
resultan claramente insuficientes. Es más, Martín
Montón denuncia que “la
infraestructura de la red no
está pensada para absorber
el volumen actual de viajeros”. Por ello, la combinación de una infraestructura con muchas décadas de
antigüedad, un crecimiento constante y sostenido del
número de viajeros y una
oferta que no refuerza adecuadamente las frecuencias
de paso se traducen en tensiones cada vez más visibles en el
servicio. Basta
con hacer un trayecto entre dos estaciones más o
menos céntricas para comprobarlo.
De hecho, los retrasos y
los trenes saturados en hora punta son algunos de
los contratiempos que más
perjudican las rutinas de los
usuarios del servicio. Los
pasajeros esporádicos simplifican estas aglomeraciones y retrasos a días festivos como Fallas, Navidades
o Pascua. La realidad no es
así. En el día a día, cientos
de usuarios se ven afectados
por los retrasos sin ninguna
respuesta.
Experiencias
Muchas personas han perdido trenes, han llegado tarde a clase o a su trabajo o
simplemente llegaron tarde a su casa a causa de este problema. Una muestra
de estos retrasos es el testimonio de P. Otálora (20
años), de Paterna. Ella relata haber cogido un metro a
las seis de la mañana porque tenía un examen a las
ocho, y, aún así, llegó tarde.
Cabe destacar que muchas de las paradas del área
metropolitana de Valencia
son al aire libre, y en invierno o en verano, los tiempos
de espera se hacen más duros con el frío o el calor. F. J.
Nula (43 años), profesor en
Valencia, relata que ha llegado a prescindir de actividades extraescolares con
sus alumnos por culpa de
estos retrasos.
Todos los días, a la entrada y salida del trabajo o la
universidad, los
vagones de Metrovalencia muestran síntomas de saturación. Por
ejemplo, la estación de
Facultats-Manuel Broseta
es un ejemplo representativo: centenares de estudiantes se agolpan diariamente en la parada en
busca de un mínimo espacio para poder llegar a sus
casas. Los golpes con mochilas, el atropello de cochecitos o los empujones
están a la orden del día, pero A. Castellanos (26 años)
ha sufrido algo más. Declara que en un trayecto
en metro le han llegado a
“manosear” sin su consentimiento.
Aspectos a mejorar
Los viajeros resumen los
aspectos a mejorar en la
frecuencia, más precisión
en los horarios y un mejor
mantenimiento de las instalaciones. Además, hay otro
punto en el que también
coinciden: la necesidad de
reforzar el servicio nocturno especialmente en una
ciudad y un área metropolitana donde el ocio, el trabajo nocturno y la movilidad no se concentran solo
en el centro urbano.
Actuaciones FGV 2026-2030
En busca de mejorar su servicio, Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana tiene un plan para mejorar
su red: una inversión de
840 millones de euros hasta el año 2030. El desglose de esa cifra se traduce
en 275 millones para una
modernización de infraestructuras, instalaciones y
equipamiento técnico, 240
millones en ampliaciones
de la red, 185 millones en
nuevo material móvil, 90
millones en actuaciones
de estaciones, clientes
y accesibilidad, y los
últimos 50 millones
para terminar las reformas de la dana.
Dos nuevas líneas
Con el objetivo de
mejorar el servicio, la idea es añadir dos líneas más:
la 11 y la 12. La primera conectará la
céntrica calle Alacant con la Marina
de València, teniendo parada en el centro comercial El Saler.
La otra línea también
tendría salida en la parada de Alacant, pero su
rumbo será diferente debido
a que se convertirá en la primera línea de Metrovalencia que llegará hasta el hospital La Fe.
La Associació Valenciana
pel Transport Públic no está
convencida con este plan de
ampliación. Para ellos, las líneas 11 y 12 no serán útiles
debido a que están destinadas a “zonas de baja demanda” -pasarán por Russafa,
Quatre Carreres, Malilla y
la fachada marítima de la
ciudad– en lugar de otras
zonas como el Bulevar Sur
de la capital. Desde la organización apelan a reforzar
los servicios de transporte
público en esta zona porque en ella no hay metro y,
por tanto, se producen muchas aglomeraciones en los
autobuses municipales. De
hecho, la línea 99 de EMT
pasa por esa zona de Valencia y es la que más usuarios
acapara.
Futuro a corto plazo
En definitiva, el paquete de mejoras propuesto hasta 2030 no parece
que vaya a solucionar los
problemas reales respecto a la movilidad de Valencia y su área metropolitana debido al aumento
poblacional. Es importante la mejora de materiales
y de infraestructura, pero
los problemas de frecuencia y aglomeraciones merecen la mayor de la atención
por parte de FGV. Porque al
usuario que espera en Ángel Guimerà le preocupa
más llegar pronto a su casa que tener un torno con
el lector en la parte superior en vez de en el lateral.
Todo indica que, a pesar de
los millones anunciados,
el próximo tren de Metrovalencia seguirá llegando
con retraso.
Comparte la noticia
Categorías de la noticia