El colectivo vecinal denuncia que la actuación impulsada por Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) en diciembre de 2024, dentro de un plan de seguridad, ha cambiado por completo el uso de este punto tradicional de paso y teme que derive en la eliminación un paso histórico utilizado durante décadas por los vecinos para cruzar de un lado a otro de las vías.
La clave del conflicto: de paso peatonal a “paso entre andenes”
El origen del problema reside en la consideración técnica del cruce. Según FGV, este punto nunca ha tenido la catalogación oficial de paso peatonal, sino que se trata de un “paso entre andenes”, es decir, un espacio destinado exclusivamente a usuarios del metro.
A partir de esta interpretación, la entidad ferroviaria ha prohibido el paso de peatones ajenos al servicio, instalando señalización que restringe su uso bajo sanción. Sin embargo, en la práctica, muchos vecinos y vecinas continúan utilizándolo a diario, al tratarse del recorrido más directo entre barrios.
Esta situación ha generado un escenario de tensión entre la normativa y el uso real del espacio, que desde la asociación califican de “incoherente” y peligroso.
Lejos de reclamar el mantenimiento del paso en las condiciones actuales, los vecinos insisten en que su reivindicación pasa por regularizarlo como paso peatonal y adaptarlo a las condiciones de seguridad necesarias. En este sentido, proponen que se instalen barreras, señalización luminosa y avisos acústicos, como ocurre en otros municipios de la misma línea ferroviaria, con el fin de garantizar un cruce seguro sin eliminar esta conexión esencial.
Desde la Asociación Entrevies sostienen que el problema no es la existencia del paso en sí, sino su regulación y la falta de adaptación a condiciones de seguridad, y rechazan frontalmente la solución planteada por FGV, que pasa por suprimirlo definitivamente.
Un paso clave para la vida diaria
Según explican desde el colectivo, este itinerario ha sido utilizado durante décadas y conecta de forma directa barrios como la Estación, Montepilar o Montealegre con el centro urbano. Su desaparición, advierten, rompe un eje fundamental de la movilidad cotidiana en el municipio.
La alternativa actual obliga a utilizar un paso inferior construido en el año 2000, pensado para vehículos, que incrementa notablemente el recorrido, con aproximadamente 550 metros de distancia.
Desde la asociación subrayan que esta situación afecta especialmente a personas mayores, familias y vecinos con movilidad reducida, para quienes el nuevo itinerario resulta poco accesible. Además, advierten de que la prohibición no ha eliminado el tránsito peatonal, sino que lo ha desplazado a un espacio no preparado para ello.
En este sentido, informes municipales apuntan a que la reclasificación como “paso entre andenes” no ha reducido el flujo de peatones, sino que ha generado nuevas situaciones de riesgo al concentrar el paso en un entorno más estrecho y sin las condiciones adecuadas.
Un conflicto abierto en el ámbito institucional
El consistorio ha mostrado su apoyo a las reivindicaciones vecinales y ha trasladado diferentes propuestas a FGV, mientras que el caso también ha sido llevado ante el Síndic de Greuges, donde continúa en fase de investigación.
Con la concentración del sábado, la Asociación Entrevies busca visibilizar el problema, reforzar la presión social para evitar el cierre definitivo del paso y mantener la conexión entre barrios sin generar barreras urbanas, al tiempo que animan a la ciudadanía a participar en la protesta.