Vista del municipio de Loriguilla. /EPDALa alcaldesa de Loriguilla, Montse Cervera, ha puesto el foco en un aspecto que, a su juicio, ha quedado en segundo plano en el debate posterior a la riada del 29 de octubre de 2024: el papel estratégico de las carreteras durante las emergencias. Tras meses de atención centrada en la gestión del agua y en las infraestructuras hidráulicas, la primera edil reclama ahora una reflexión sobre la capacidad real de las vías de acceso para garantizar evacuaciones, asistencia y conectividad cuando todo lo demás falla.
La jornada de la dana dejó al menos siete fallecidos atrapados en carreteras del término municipal, una circunstancia que, según Cervera, debería obligar a revisar el funcionamiento del sistema viario en situaciones extremas. “Cuando las carreteras colapsan dejamos de hablar de movilidad y empezamos a hablar de vidas”, advierte la alcaldesa en un texto en el que analiza las consecuencias que tuvo el bloqueo de accesos durante el episodio meteorológico.
Durante horas, explica, el municipio quedó prácticamente aislado. La única vía de entrada y salida, la CV-374, permaneció bloqueada, lo que impidió tanto la salida de vecinos como la llegada de equipos de emergencia. “No pasó más porque Dios no quiso”, señala Cervera, que considera que confiar en la fortuna no puede seguir siendo la única garantía ante futuras crisis.
La alcaldesa recuerda que la legislación vigente —como establece la Ley 37/2015 de Carreteras— define la infraestructura viaria como un sistema destinado a garantizar la movilidad, la seguridad vial y la conectividad territorial. Sin embargo, durante la dana, afirma, ese objetivo se vio comprometido en numerosos municipios valencianos. “Las carreteras no garantizaron la movilidad, ni la seguridad, ni la conexión. En algunos casos se convirtieron en auténticas trampas”, sostiene.
Un cuello de botella en el corazón logístico valenciano
El caso de Loriguilla resulta especialmente significativo por su ubicación. El municipio se sitúa en uno de los nodos logísticos más relevantes del área metropolitana de Valencia, con acceso cercano a infraestructuras clave como la A-3, la A-7 y la V-30, además de la proximidad al Puerto de Valencia.
Esa posición estratégica, que ha favorecido el desarrollo de áreas industriales y logísticas en el entorno, depende sin embargo de un acceso principal cuya capacidad —según denuncia el Ayuntamiento— se ha quedado pequeña para el volumen de tráfico actual.
La CV-374 soporta diariamente una intensa circulación de trabajadores, transporte pesado y tráfico comarcal, especialmente en horas punta. Para el consistorio, esa saturación tiene efectos directos en tres ámbitos: la competitividad empresarial, la calidad de vida de los vecinos y la seguridad en situaciones de emergencia.
En el ámbito económico, la alcaldesa alerta de que los retrasos constantes afectan a la eficiencia de las empresas instaladas en los polígonos logísticos de la zona. “Tiempo, costes e incertidumbre acaban repercutiendo en el precio final”, advierte, al tiempo que defiende el papel de la industria como generadora de empleo y arraigo territorial.
La movilidad como cuestión de seguridad
Más allá de la actividad económica, el Consistorio insiste en que la discusión sobre las carreteras no puede limitarse a la movilidad diaria. Para Cervera, la experiencia de la dana demostró que las infraestructuras viarias son, en situaciones límite, el último recurso operativo. “Cuando fallan las comunicaciones, la luz o las redes, las carreteras son lo único que queda para llegar, salir o ayudar”, sostiene.
Por ello, la alcaldesa reclama a las administraciones con competencias —tanto la Generalitat Valenciana como el Gobierno de España— una mayor inversión en carreteras comarcales y nacionales que refuerce la resiliencia ante futuros episodios extremos.
Cervera reconoce las actuaciones de emergencia realizadas tras la riada para reparar los daños en numerosas vías, pero considera que la respuesta debe ir más allá de la reconstrucción. “Era necesario y urgente reparar, pero no es suficiente”, afirma.
La reivindicación se centra en anticipar soluciones antes de que vuelva a producirse un escenario crítico. “Las carreteras tienen que estar preparadas antes, no después”, concluye la alcaldesa, convencida de que la próxima vez el debate no será sobre presupuestos, sino sobre si las administraciones actuaron a tiempo.
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