Vista general en el Ayuntamiento de Valencia de la cola de inmigrantes que quieran acogerse al proceso de regularización. EFE/Manuel Bruque
Miles de personas migrantes han comenzado en Valencia los trámites para solicitar la regularización extraordinaria en España, en un proceso que se está realizando de forma presencial en más de 400 oficinas de Correos, la Seguridad Social y ONG. Las largas colas han comenzado de madrugada, en un ambiente marcado por la incertidumbre, la esperanza y la urgencia por cumplir los requisitos.
Desde las primeras horas del día, cientos de solicitantes han aguardado su turno en oficinas como la del Ayuntamiento de Valencia. Es el caso de Lina, Damián y Tania, que llegaron a las 4:00 y 5:45 de la mañana para ser los primeros en la fila.
Tania, de origen cubano, explica que ha conseguido reunir la documentación necesaria, aunque ahora le preocupa la obtención del informe de vulnerabilidad, un requisito añadido recientemente. “Estoy a contrarreloj porque se me vencen los antecedentes penales y en Cuba los trámites se demoran mucho”, señala, tras cuatro años residiendo en España.
Su compañero Damián, también cubano y doctor en Ciencias en su país, lamenta la falta de información en el proceso. “Hay mucho desconocimiento. Muchas personas no saben bien qué pasos seguir”, afirma. A pesar de su alta cualificación, asegura que en España ha tenido que trabajar de forma irregular mientras espera regularizar su situación.
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Vida en pausa y miedo a no poder volver
Historias similares comparten Dené y Camila, dos jóvenes de Chile y Colombia que se conocieron en Valencia durante un máster de arte. Ambas llegaron con visado de estudiante ya caducado y ahora dependen del proceso para poder estabilizar su situación.
“Yo siempre digo que estoy secuestrada en España, porque no puedo salir y volver a entrar”, explica Camila, que lleva más de un año sin ver a su familia. Ambas reconocen que el mayor temor es no poder trabajar legalmente y que su vida quede en una incertidumbre constante, sin posibilidad de planificar el futuro.
También en la cola se encontraba María José, colombiana de 26 años, que llegó como turista y decidió quedarse para estudiar estética. “Mi vida está en pausa”, resume, mientras espera poder acceder a una oportunidad que le permita proyectar su futuro.
Pese al cansancio y la larga espera, los solicitantes coinciden en que este proceso representa una oportunidad de estabilidad y mejora de vida. Muchos de ellos valoran la posibilidad de regularizar su situación como un paso clave no solo para ellos, sino también para las familias que dependen de sus ingresos.
Cuestionada gestión
La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, ha tildado de "verdadera chapuza" del Gobierno de España el proceso de regularización de personas extranjeras porque ha "volcado" a los municipios gente que deambula "sin información y sin conocer bien el proceso", lo que ha calificado de "barbaridad" contra los ayuntamientos.
A preguntas de los periodistas sobre este proceso tras la presentación del curso de formación de la Policía de Barrio, la alcaldesa ha indicado que "algo tan importante y trascendental para tantísimas personas debería haberse hecho de otra manera" y ha añadido: "Creo que ha sido una verdadera chapuza por parte del Gobierno".
"Nos ha volcado a los municipios una cantidad de gente que deambula sin información, sin conocer bien el proceso. Una vez ya lanzado el proceso de regularización el viernes por la tarde, la Secretaría de Estado nos mandó una recomendación desde la FEMP para que colaboráramos. Creo que está siendo una verdadera chapuza, no lo puedo calificar de otra manera", ha insistido.
Pérez Llorca ha reiterado su crítica al proceso de regularización de migrantes impulsado por el Gobierno central, insistiendo en que, a su juicio, “no se ha hecho bien ni se ha organizado correctamente”. Ha señalado además que detrás de esta medida podría haber “intereses electorales”, más allá del propio objetivo de la regularización.
En este sentido, ha defendido la necesidad de replantear las políticas migratorias y ha apostado por reforzar la cooperación con los países de origen. Según ha expuesto, el objetivo debería ser que las personas que lleguen a España lo hagan con una formación adecuada que les permita acceder a un empleo, considerado por el president como “la mejor prestación social posible”.
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