Plataforma vecinal que recoge firmas vecinales para frenar la implantación del puerta a puerta./ EPDAEl nuevo modelo de recogida de residuos “puerta a puerta”, impulsado a nivel de mancomunidad en la comarca de la Canal de Navarrés, ha abierto un intenso debate social y político en varios municipios donde ya ha comenzado su implantación progresiva.
La medida tiene como objetivo mejorar los índices de reciclaje y cumplir con los requisitos marcados por la normativa europea en materia de gestión de residuos, en un contexto en el que la comarca se sitúa por debajo de los porcentajes exigidos. El sistema se está desplegando inicialmente en los municipios de mayor población, como Navarrés, Chella y Anna, donde ya ha comenzado el reparto de cubos entre los vecinos.
Sin embargo, la iniciativa ha generado una fuerte contestación en Navarrés, donde este miércoles se han recogido más de 800 firmas en apenas dos horas, en una movilización vecinal que refleja el creciente malestar con el nuevo modelo.
Rechazo vecinal
Uno de los vecinos que ha expresado su rechazo, Antonio Juarez, asegura que su postura se basa en conversaciones con residentes de otros municipios donde el sistema ya está en funcionamiento: “Hemos hablado con gente de pueblos cercanos que ya tienen este sistema y todas las referencias que tenemos son desastrosas: dicen que no funciona y que no mejora la tasa de reciclaje”, afirma.
Juarez cita como ejemplo localidades como Gavarda o Sumacàrcer, así como otros municipios de la comarca y zonas cercanas donde, según sostiene, el modelo ya está implantado o en proceso de implantación. A su juicio, la experiencia en estos casos no avala el sistema y genera más inconvenientes que beneficios para los vecinos.
El vecino insiste en que el malestar no responde a un rechazo al reciclaje, sino a la forma en la que se ha planteado la medida. “No estamos en contra de reciclar, pero queremos alternativas más fáciles y que no supongan una pérdida de libertad para la gente”, explica.
Entre las principales quejas vecinales se encuentran la limitación horaria para depositar la basura, el aumento de costes para los ciudadanos y la pérdida de comodidad en el día a día. También alertan del impacto visual y ambiental que podría generar el sistema, especialmente en verano, con altas temperaturas y posibles problemas de olores o suciedad en la vía pública.
El Ayuntamiento defiende la decisión técnica
Desde el Ayuntamiento de Navarrés, el alcalde Federico Argente defiende el proyecto y sostiene que la decisión se ha tomado en el marco de la mancomunidad tras estudios técnicos. Argumenta que la configuración urbana de la comarca, con una orografía compleja y calles estrechas, hace inviable en muchos casos la implantación de sistemas tradicionales como el de contenedores o la ampliación del quinto contenedor.
“El puerta a puerta era el sistema más indicado para poder conseguir los objetivos de reciclaje en una orografía con calles muy estrechas como la nuestra”, explica el alcalde, quien insiste en que el proyecto responde a criterios técnicos y normativos.
Argente recuerda además que el sistema se ha trabajado desde 2021 con la participación de los municipios implicados y que responde a obligaciones legales que establecen objetivos de reciclaje y posibles sanciones para las entidades que no los alcancen.
Caso Anna y conflicto político
Uno de los puntos de fricción se encuentra en el municipio de Anna, donde el alcalde señala que el proyecto ya estaba avanzado cuando se produjo un cambio de postura del actual equipo de gobierno. Según explica, el sistema contaba con el consenso inicial de los municipios y había sido aprobado en distintas fases del proceso administrativo, hasta llegar a la adjudicación del contrato.
“Lo que no puede hacer ahora es que llegue el momento de firmar el contrato y diga que no”, señala Argente, que subraya además que la empresa adjudicataria ya ha realizado inversiones en vehículos especializados y material para la recogida.
En este contexto, el sistema ya está en fase de implantación efectiva, con el suministro progresivo de cubos en Navarrés, Chella y Anna, mientras el resto de municipios de la comarca se incorporarán de forma escalonada.
La polémica continúa en la comarca mientras el sistema avanza en su implantación, entre el respaldo institucional y unas protestas vecinales que reclaman más información, transparencia y un mayor debate sobre el modelo de gestión de residuos.
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