Situación de Els Arquets de Baix después de la dana./EPDATorrent y la
Generalitat Valenciana han dado un paso más en la defensa de la
reconstrucción del
acueducto Els Arquets de Baix, situado en el
barranco de l’Horteta, al convocar una reunión con la
Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) para analizar alternativas técnicas y buscar una salida al actual bloqueo administrativo.
La iniciativa llega después de que la CHJ emitiera un informe desfavorable al proyecto al considerar que la infraestructura, carente de uso funcional, podría suponer un obstáculo para la libre circulación del agua y reducir la sección hidráulica del barranco.
Presión institucional para desbloquear el proyecto
La alcaldesa de Torrent, Amparo Folgado, junto al concejal de Urbanismo y Medio Ambiente, José Gozalvo, ha visitado este martes 7 de abril la zona afectada para escenificar el compromiso del Consistorio con la recuperación de este elemento patrimonial. Según Folgado, el objetivo es “defender la restitución del acueducto y agotar todas las vías administrativas disponibles”.
En este contexto, el Ayuntamiento ha presentado alegaciones técnicas y jurídicas en las que rebate los argumentos del organismo estatal y sostiene que la intervención es “legalmente procedente, técnicamente viable y compatible con la normativa hidráulica vigente”.
Un símbolo patrimonial con respaldo económico
El Consistorio subraya además que la reconstrucción cuenta con una
subvención de 600.000 euros concedida por la Generalitat, destinada a la restauración de este
Bien de Relevancia Local, arrasado por la dana. A juicio del Ayuntamiento, esta financiación respalda la adecuación del proyecto a los criterios de conservación patrimonial y su coherencia con los valores históricos del monumento.
Las alegaciones inciden en que el valor cultural del acueducto constituye una utilidad pública reconocida. En este sentido, defienden que Els Arquets de Baix forma parte de la identidad colectiva de Torrent y que su pérdida supone un impacto significativo en la memoria histórica del municipio.
La alcaldesa ha insistido en que su recuperación “no es una actuación estética, sino una reparación patrimonial, histórica y emocional”, y ha apelado a la tradición de reconstrucción del enclave tras episodios de riadas. “No podemos ser la generación que renuncie a él”, ha afirmado.
Debate técnico sobre el impacto hidráulico
Uno de los principales puntos de fricción entre ambas administraciones reside en el impacto hidráulico del proyecto. Mientras la CHJ sostiene que la reconstrucción podría afectar negativamente al cauce, el Ayuntamiento cuestiona la falta de una “demostración técnica cuantificada” que avale esa afirmación.
Según la documentación presentada, el proyecto incorpora soluciones como el micropilotaje profundo de la cimentación, refuerzos estructurales internos y la recuperación del equilibrio resistente original del acueducto. Estas medidas, defienden, no solo evitarían una reducción de la capacidad hidráulica, sino que mejorarían la seguridad estructural respecto a la situación previa a la dana.
El equipo de gobierno municipal insiste en que la actuación no reproducirá las vulnerabilidades que provocaron el colapso, sino que permitirá una reconstrucción más resistente y adaptada a las exigencias actuales.
Con la reunión solicitada a la CHJ, el Ayuntamiento y la Generalitat buscan ahora abrir una vía de diálogo técnico que permita conciliar la protección del patrimonio con las exigencias hidráulicas, en un proyecto que sigue generando debate entre administraciones.
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