Ulpiano Alonso y su familia. / EPDALa justicia democrática ha puesto hoy palabras y actos sobre el pasado más doloroso de la historia reciente de España. El Gobierno ha emitido una Declaración de Reconocimiento y Reparación Personal para Ulpiano Alonso, confirmando que sufrió "persecución ideológica durante la dictadura franquista". Además, se ha declarado "ilegal e ilegítimo" el tribunal que lo juzgó y se ha anulado su condena, restaurando simbólicamente la dignidad de esta histórica figura política y sindical clave en el Port de Sagunt.
La declaración, emitida en nombre del ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, reconoce que la condena impuesta a Alonso fue “por razones políticas, ideológicas, de conciencia o creencia religiosa” durante la Guerra Civil y el posterior franquismo. Según el documento, “representa el compromiso del Estado con la justicia, la verdad y la reparación, rindiendo homenaje a la dignidad de las víctimas y preservando su memoria como parte fundamental de la historia democrática de nuestro país”.
El concejal de Memoria Histórica y Democrática de Sagunto, Roberto Rovira, ha destacado la importancia de esta reparación: “Hoy podemos afirmar que se ha hecho justicia democrática. No devuelve el tiempo perdido ni borra el dolor, pero restituye la dignidad y el honor de Ulpiano Alonso y de su familia. La memoria no es abrir heridas, sino cerrarlas con verdad, justicia y reparación”.
La figura de Ulpiano Alonso
Ulpiano Alonso nació en Barruelo de Santullán (Palencia) en 1897 y fue asesinado en noviembre de 1939 en Paterna, junto a otras 45 personas, cuyos cuerpos fueron arrojados a la Fosa 95, recientemente exhumada.
Llegó al Port de Sagunt en 1925 y trabajó en la Compañía Siderúrgica del Mediterráneo, donde representó a los trabajadores en el Jurado Mixto de Metalurgia y Siderurgia. Fue alma de la UGT, presidió el Círculo Recreativo Ferroviario y la COPE, la cooperativa de empleados y obreros de la siderurgia local. En 1932, junto a otros trabajadores, fundó la Agrupación Local del PSOE, convirtiéndose en su primer presidente.
Durante la Guerra Civil, Alonso lideró el Comité de Control de la Fábrica, que mantuvo la producción a pesar de los 134 bombardeos sufridos y del traslado parcial de la industria a Cieza (Murcia). Su esfuerzo fue reconocido con la Medalla del Valor a la ciudad y la Medalla del Deber a los trabajadores.
Tras el conflicto, el 24 de abril de 1939 fue detenido y pasó siete meses en prisiones de Sagunt, donde fue sometido a un juicio sumarísimo sin posibilidad de defensa, testigos o apelación. Hoy, décadas después, su figura recibe el reconocimiento oficial que el Estado debía concederle: justicia, memoria y reparación.
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