Un árbol derribado por el viento en La Canyada. EPDAEn los últimos días, diversos episodios de viento intenso han provocado la caída de varios árboles en el término municipal de Paterna y su entorno, afectando incluso a infraestructuras clave como la línea 2 de Metrovalencia entre Paterna, La Canyada y L’Eliana, y algunas calles del barrio de La Canyada.
Ante estas situaciones, la Asociación en Defensa del Arbolado de Paterna (ADAP) ha trasladado su preocupación "por la vulnerabilidad que está mostrando el arbolado urbano y periurbano ante fenómenos meteorológicos que, aunque intensos, no deberían traducirse sistemáticamente en riesgos para la seguridad".
Aunque las rachas de viento de estos días han alcanzado valores muy elevados, con registros cercanos a los 100 kilómetros por hora en la comarca, la caída de árboles y ramas de gran porte pone de manifiesto "la falta de una gestión preventiva adecuada del arbolado", especialmente en barrios como La Canyada y en los entornos forestales y residenciales próximos a la línea ferroviaria, señalan y advierten de que "no podemos aceptar que cada episodio de viento fuerte se traduzca en árboles desplomados sobre calles, aceras, viviendas o infraestructuras de transporte".
Desde ADAP llevan tiempo denunciando, junto con otras entidades vecinales y ecologistas, actuaciones sobre el arbolado que priorizan soluciones rápidas o meramente estéticas frente a criterios técnicos de seguridad, salud del árbol y adaptación al cambio climático.
Falta de mantenimiento y cuidados
Entre estos problemas destacan las podas inadecuadas o inexistentes, la elección de especies poco adecuadas para determinados espacios urbanos y, muy especialmente, las obras de renovación de aceras y servicios que cortan o asfixian las raíces, debilitando la estabilidad de los ejemplares a medio plazo.
Las nuevas aceras, canalizaciones y pavimentaciones que se ejecutan en muchos viales de Paterna se realizan "con demasiada frecuencia sin cuidado para el sistema radicular de los árboles existentes, reduciendo el alcorque, seccionando raíces o aflojando el terreno. Estas intervenciones comprometen la capacidad de anclaje del árbol en el suelo y contribuyen a que, cuando llegan episodios de viento intenso como los registrados estos días, aumente significativamente el riesgo de vuelco", explican.
Por todo ello, ADAP reclama al Ayuntamiento de Paterna la elaboración y puesta en marcha urgente de un plan integral de gestión del arbolado que incluya inventario actualizado, evaluación de riesgo y planificación de actuaciones a medio y largo plazo.
A esto añaden, la realización de podas periódicas, equilibradas y respetuosas, siguiendo criterios técnicos de arboricultura moderna, que favorezcan copas bien estructuradas y reduzcan la peligrosidad sin dañar la vitalidad del árbol, así como la revisión de los proyectos de nuevas aceras y reformas urbanas para garantizar que no se cortan raíces estructurales, se amplían alcorques cuando sea necesario y se emplean soluciones que permitan la correcta aireación y desarrollo radicular.
Otras de las medidas que plantean es la paralización de cualquier obra que suponga una agresión irreversible al sistema radicular de los árboles existentes hasta que se evalúen alternativas menos lesivas y la creación de un protocolo de coordinación entre los servicios de infraestructuras, medio ambiente y protección civil para actuar preventivamente sobre los ejemplares de mayor riesgo antes de los temporales, evitando talas indiscriminadas posteriores. Por último, piden la reposición del arbolado derribado por el viento y la creación de alcorques en las nuevas aceras para la plantación de nuevos especímenes.
"La ciudadanía de Paterna necesita calles y barrios seguros, pero también necesita sombra, biodiversidad y calidad ambiental, especialmente en un contexto de emergencia climática. Proteger el arbolado no es un lujo, sino una inversión en salud, confort térmico y resiliencia frente a olas de calor y fenómenos extremos", apuntan.
ADAP tiende la mano al Ayuntamiento y al resto de administraciones competentes para trabajar conjuntamente en un modelo de ciudad que cuide y valore sus árboles, garantizando a la vez la seguridad de las personas y de las infraestructuras.
"Las caídas registradas estos días deben ser una llamada de atención para cambiar la forma en que planificamos, podamos y construimos alrededor de los árboles, evitando repetir los errores que hoy estamos pagando con un patrimonio verde cada vez más reducido y vulnerable", concluyen.
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