La mañana de la Crida ha arrancado un año más con uno de los actos más singulares del calendario fallero: la concentración motera que ha reunido a cientos de aficionados y ha convertido las calles en un desfile de vehículos clásicos antes de los actos multitudinarios de la tarde.
La convocatoria, conocida como Vespalafalla y ya consolidada tras catorce ediciones, ha congregado a más de mil motocicletas, junto a varios coches de época, en un encuentro que se ha reafirmado como una de las citas más reconocibles de los días previos a las Fallas.
Un recorrido tranquilo por la ciudad
El momento central de la jornada ha llegado a mediodía, cuando los participantes han iniciado la tradicional marcha por Valencia. Organizada por la comisión Sagunt-Sant Guillem, la actividad ha reunido a propietarios de Vespas y Lambrettas que han recorrido distintas calles de la ciudad en grupo y a velocidad moderada.
La caravana ha permitido recuperar el característico sonido de estos vehículos clásicos mientras avanzaban juntos, ofreciendo una estampa muy llamativa para vecinos y visitantes que han seguido el paso de las motos durante el recorrido.
La jornada ha comenzado desde primera hora, alrededor de las ocho de la mañana, con la concentración en la demarcación fallera, donde ha habido música, almuerzo popular y puestos relacionados con el mundo motero.
Además, la cita ha mantenido el recuerdo del carácter simbólico que tuvo la edición anterior, cuando se exhibió una motocicleta antigua rescatada de La Torre tras la dana, convertida entonces en un símbolo de memoria y recuperación.