El observatorio de
Aras de los Olmos trata de levantarse, poco a poco, del incendio que el pasado 29 de marzo
dañó de forma muy grave uno de sus telescopios más antiguos. En el centro, la Asociación Valenciana de Astronomía reconoce que fue uno de los escenarios más duros que podían imaginar. Un golpe inesperado para uno de los principales espacios que la ciencia y la divulgación del cielo tiene en la Comunitat Valenciana.
En estos momentos, la
campaña de ayuda puesta en marcha para la reconstrucción del edificio afectado ha conseguido reunir alrededor de 5.000 euros. Una cifra todavía alejada del objetivo —
40.000 euros—, pero que el equipo valora como un primer impulso de apoyo tras un suceso que ha marcado profundamente a este centro de la Serranía.
"Esto es terrible y no es IA, brutal, hostia". Así reaccionaba uno de los socios al comprobar el estado del telescopio horas después del incendio. Un vídeo grabado que evidencia el impacto para el Centro Astronómico del Alto Turia (CAAT). Y no es para menos. Aras de los Olmos se ha convertido en un referente del astroturismo y la divulgación científica en la Comunitat Valenciana y cuenta con un valioso patrimonio de esta materia.
Un fallo eléctrico en el cuadro de la planta baja, la causa del incendio
El incendio se originó, según las investigaciones, en un fallo eléctrico en el cuadro de la planta baja. El fuego se propagó con rapidez por el edificio Ángel Flores y acabó afectando de lleno al equipamiento científico, entre ellos un telescopio histórico muy vinculado a la actividad y la memoria del observatorio.
En estas semanas, el equipo del CAAT ha ido avanzando en las tareas de recuperación, centradas en reparar las instalaciones, evaluar el material que pueda salvarse y planificar la vuelta progresiva a la actividad habitual. No es un proceso sencillo, pero sí constante, marcado por el trabajo diario y la voluntad de seguir adelante.
Más allá de los daños materiales, en el CAAT subrayan el respaldo de socios, aficionados a la astronomía y personas vinculadas al proyecto, que han hecho suyo el esfuerzo de reconstrucción. Porque lo que está en juego no es solo la recuperación de un edificio, sino de un espacio dedicado a la ciencia, la divulgación y la observación del cielo.