Los trabajos de regeneración en las playas de Almardà, Corinto y Malvarrosa ya están en marcha. / EPDA
El anuncio llega tras la reunión celebrada este jueves entre el Ayuntamiento de Sagunt, la Demarcación de Costas y representantes vecinales, en la que se detalló el alcance técnico de un proyecto largamente reivindicado para frenar la regresión que desde hace años sufren estas playas.
La intervención contempla la aportación de 1,217 millones de metros cúbicos de arena procedente del banco submarino de Cullera, que será transportada por vía marítima mediante una megadraga de 151 metros de eslora. La arena —con un grano medio de 0,36 milímetros, superior al empleado en regeneraciones anteriores— se inyectará directamente en las playas de Corinto y Malvarrosa a través de un sistema de tuberías paralelas a la costa y conducciones subacuáticas y flotantes.
Costas asegura el largoplacismo de la actuación
Desde Costas se insiste en que se trata de una actuación “a largo plazo”, diferente a intervenciones pasadas ejecutadas con transporte terrestre, y que incluye un contrato de seguimiento durante tres años para monitorizar la evolución de la línea litoral. Los técnicos han explicado que, tras un avance inicial notable de la costa, se producirá un reajuste natural con un retroceso estimado de entre 50 y 60 metros hasta alcanzar una sección de equilibrio estable.
La asociación vecinal valora positivamente algunos
cambios introducidos tras sus reivindicaciones. Entre ellos, la decisión de que el 100% de la grava extraída durante las obras se reutilice en las playas de Sagunt —especialmente en la Malvarrosa— y no en otros municipios, como se planteó inicialmente.
También se abordó el encauzamiento de la gola de Quartell. Los técnicos aseguraron que se ejecutará de forma que no genere perjuicios para las playas situadas al sur, una cuestión que preocupaba especialmente al colectivo.
El debate sobre las protecciones
El principal punto de fricción se produjo al plantear la necesidad de instalar mecanismos de retención que complementen la aportación de arena. Según trasladan desde la Asociación, los técnicos de la Demarcación de Costas señalaron que el proyecto actual se limita a la regeneración mediante aporte desde Cullera y no incluye sistemas de estabilización como espigones o arrecifes sumergidos.
El colectivo considera que esta ausencia supone un “agravio comparativo” respecto a otras playas valencianas donde sí se han incorporado estructuras de protección en actuaciones similares. “Que en otros tramos del litoral las regeneraciones incluyan sistemas de defensa mientras en nuestras playas solo se contempla aportar arena constituye un agravio comparativo”, sostienen.
A su juicio, tras años de pérdida continuada de sedimentos, cualquier aportación extraordinaria debería ir acompañada de un análisis riguroso sobre su estabilidad futura. “La arena no puede convertirse en una solución efímera tras el primer temporal”, advierten, insistiendo en que la regeneración debe integrarse en una planificación más amplia que contemple estudios técnicos de retención, evaluación del comportamiento dinámico del litoral y coordinación con infraestructuras de municipios colindantes.
Cordón dunar y accesibilidad
Durante el encuentro también se informó de la creación de un cordón dunar longitudinal en la playa de Malvarrosa, así como del aterramiento del espacio posterior. Aunque la Asociación reconoce la finalidad protectora de esta medida, expresa su preocupación por el posible impacto en la accesibilidad —especialmente para personas mayores o con movilidad reducida— y en usos tradicionales como la pesca.
Asimismo, plantea que parte del material destinado al relleno tras el sistema dunar podría emplearse en reforzar el frente litoral, incrementando la anchura seca útil de la playa y mejorando su capacidad de amortiguación frente a temporales.
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