José Comeche. / EPDAEl nombre de José Comeche es lo suficientemente conocido en Casinos, para hacer un elogio de lo que fue su vida. Al conocer la noticia de su deceso, me ha venido a la memoria, una de las estrofas que escribió Jorge Manrique, a la muerte de su padre: “Este mundo es el camino para el otro, que es morada, sin pesar; mas cumple tener buen tino, para andar esta jornada, sin errar. Partimos cuando nacemos, andamos mientras vivimos, y llegamos, al tiempo que fenecemos; así que cuando morimos, descansamos”.
José ya ha descansado. El largo camino recorrido le ha llevado hasta un hoy, en el que ha encontrado su descanso. Me resulta difícil escribir de un amigo, de una persona con la que has convivido desde niño, fuimos monaguillos, clavarios del Rebañito el mismo año, de salir al teatro, de cantar la Pandorga, de un compañero de estudios en la Academia y en el Instituto, de discoteca, de pascua, de guitarras, de cantos y de serenatas, hasta de verbenas con la Orquesta Els Kasins.
Un amigo de compartir momentos importantes: desde el día de su boda con Carmen, hasta el nacimiento de los hijos, de ejecutar grandes proyectos como fue la inauguración de las escuelas, desarrollando diferentes actividades parejas a nuestros trabajos y finalmente, de ver como poco a poco la vela de la vida se fue apagando.
Comeche fue una persona tratable, trabajadora, de mente lúcida, enamorado de su vocación educadora; un músico que desde niño despunto con su clarinete, siendo componente durante muchos años de la Banda Unión Musical Casinense; en definitiva un buen amigo y una buena persona. No digo estas palabras porque hoy es el día de las alabanzas, las digo porque es el dictado del alma.
Hemos compartido momentos duros, las muertes de Carmen, de Mª Rosario, de sus padres… pero aun nos quedaba pasar la del hombre fuerte, la de quien todo esperábamos que lo superara.
La muerte es así. Sorpresiva pero con esperanza. Esa es la lección que he aprendido de José Comeche. Al poco tiempo de la muerte de su esposa Carmen, José regaló a la Parroquia Santa Bárbara de Casinos, la imagen de un Cristo Resucitado, para que procesionara la mañana de Pascua, en el Santo Encuentro.
José dijo, que como Carmen y el, creían en la resurrección, pensaron que el mejor legado que podían hacer a la Parroquia, era esa imagen. Es una lección de esperanza. Es un vivo recuerdo que esta familia nos ha regalado.
Hoy es un día especial, Jose necesitaba descansar, no porque hubiera tirado la toalla, son muchos años de enfermedad, sino porque necesitaba disfrutar de otra vida. Él tenía asumido que no somos de aquí. Aunque mientras ha estado entre nosotros, nos ha regalado su amistad, su temperamento, su agricultura, su forma de ser y lo que es más importante, su huella en todas las generaciones que ha educado, que ha compartido en sus clases, que ha convivido en todos los momentos de la escuela: festivales de Navidad, carnavales, fallas, fin de curso, excursiones… y todo ese acontecer diario que año tras año, ha ofrecido laboriosamente, mencionando sus clases de música, su etapa como Cap d´estudis y los años que estuvo de Director del C.E.I.P. La Pau.
Así es la vida, ese instante en el que no hay que dejar nada para después, porque hay que vivir el ahora. Jose, fue una persona comprometida, entregada y discreta. Capaz de colaborar en muchos proyectos para que se convirtieran en realidad, siempre desde el silencio y la prudencia. Nos dio un ejemplo de esperanza y de superación, estando hasta el último momento dispuesto a servir.
Escribiendo estoy viviendo muchos momentos de los años setenta, ochenta, noventa… y veo como la vida pasa, advirtiendo que lo vivido ya es historia irrepetible. Jose sus últimos años estuvo entregado a la Cofradía del Santísimo Cristo de la Paz, el Patrón de Casinos, el nombre de nuestras familias, está grabado en la campana que lleva su nombre y que fue bendecida el 5 de diciembre de 1963.
Hoy cuando han sonado esas campanas con el toque de difuntos, he pensado que José partía hacia la eternidad, para encontrarse con Carmen, abrazar la verdad y descansar a perpetuidad. Es imposible en menos de mil palabras expresar el sentido de una vida, aunque la palabra mágica que define este momento: es el amor. Amor por su familia, amor por sus amigos y amor por su pueblo.
¡Gracias por todo lo que nos has enseñado! La Misa de su despedida será en la Parroquia de Santa Bárbara de Casinos, hoy día 13 de noviembre a las 16 horas y a continuación el entierro.
Descansa en Paz.
José Salvador Murgui Soriano.
Cronista Oficial de Casinos.
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