Integrantes del taller en 1954. El día 16 de marzo del año 1950, siendo cura párroco de Casinos, D. Silvestre Salas Yuste, llegaron a Casinos, las Obreras de la Cruz, fundando el “Cenaculo” en la calle Mayor Nº 5, en lo que fue la vivienda de Francisca Usach Usach, Bienhechora de la parroquia.
Las primeras Hermanas que vinieron a Casinos, fueron: Dolores Corell, (superiora), Enriqueta Molins, Petra Martínez, María Maurandi, incorporándose al primer grupo:Ángeles Valls y Milagros Berga, que era especialista en las labores y bordado.
En octubre de 1952, marcharon a otro destino, Dolores, Enriqueta y Petra, tomando posesión la nueva hermana superiora: María Barber, junto a Rosa Collado, Amparo Escribá. Amparo LLuc, Filomena Atance y Rosario Melego. María Barber, abrió el taller de costura en la casa, donde treinta chicas del pueblo iban a aprender a coser, bordar y ganarse el sustento. Los trabajos eran para la Casa Chichi, una de las mejores se ese sector en Valencia, que llegaba hasta la Feria de Muestras.
En el Plan Preparatorio del Ayuntamiento de Casinos, del año 1952, en su Hoja Nº 12 nos dice: “...Existe una casa Convento de Religiosas, en donde reciben instrucción cristiana los jóvenes de ambos sexos sirviendo a la vez, como guardería infantil y otros servicios benéficos...”.
En el mes de febrero del año 1953, los Directivos de la Unión Musical Casinense, se acrcaron a María Barber a pedirle que bordara una nueva bandera para la Banda de Casinos, ya que la persona que la tenia que bordar en Valencia, les había fallado. No pudo negarse. Aquellos hombres le dijeron: “... Hay que bordar dos ramas de laurel...” Los directivos, todas las tardes acudían a ver como iba el trabajo; ocho días sin apenas dormir, estuvo trabajando María para bordarla. Cuando tenían que recoger la bandera, pensaron que fuera la banda de música en pasacalle a la calle Mayor. María se asustó y las Hermanas, dijeron que se había ido a Valencia, para que recogieran la bandera con toda discreción.
Aquellos años, los vecinos de Casinos, colaboraban con las Obreras, regalandoles aceite y jabón casero, para atender la Comunidad de Casinos y otras casas que tenían abiertas. José Muñoz Sancho, les llevaba agua para llenar la cisterna en los años de sequía. Las Obreras enseñaban el catecismo, hacían la limpieza de la Iglesia, aseo de los ornamentos a diario de una forma voluntaria y altruista. También hacían manteles y los ornamentos necesarios. Con la Banda de Música hacían en Navidad la representación del Belén: “La derrota de satán” y en otras ocasiones Zarzuelas y teatros.
Abrieron en la parte trasera de la casa, en la calle San Francisco, la primera Guardería Infantil, atendiendo las hermanas a Francisca Usach y otras hermanas se encargaban de la sanidad de muchas personas que necesitaban de particulares cuidados.
Llego el momento de la despedida de María Barber, siendo un momento difícil y de llantos, siendo la nueva superiora María Ibáñez. De aquella época, recordamos a María Soler, Pilar Ibáñez, Rosa Collado, Salvadora Fortuny, Carmen Cardells...
Ya era la década de 1960, se habilitó la parte de la calle Mayor 5 para Colegio de niñas y en la parte trasera de la casa, seguía el parvulario con la Hermana Pepita. Pilar Ibáñez y Carmen Cardells, daban clases en la Academia del Patronato Parroquial a los alumnos de Bachiller, que estudiaban “libres” y los exámenes a final de curso eran en Villar del Arzobispo.
El dos de octubre de 1962, en la Hoja Parroquial, nos decía D. José Formentín: “ La Hermana Pilar Pérez, después de un año de convivencia con nosotros, nos ha legado una vida de autentica entrega al servicio de Dios y de todas las almas y nos deja para marchar a Puerto Rico...”
María Soler, se encargaba del taller donde seguían trabajando las chicas de Casinos. La hermana Salvadora, junto con la tía Cándida, atendían la sanidad local, eran unas grandes practicantes, que velaban por nuestra salud. ¡Cuantas visitas a enfermos hacían con total discreción las Obreras de la Cruz!
Pilar Ibáñez, tocaba el armonium en las celebraciones religiosas, teniendo un coro de chicas y de mujeres y la Escalonia “Ave Maris stella” de la que formaban parte treinta niños de Casinos. Toda la vida parroquial, estaba ligada a las Obreras de la Cruz.
A partir del año 1971, cambiaron las leyes educativas, también vinieron nuevas hermanas a la casa produciéndose el cambio de Pilar, por Josefina Salas Panadero. Mª Carmen Daroqui, se encargaba de la guardería infantil y hasta hicimos varias fallas. En esos años, se reformó la casa de la calle Mayor y en 1974, recibimos esta noticia: La hermana Josefina Salas Panadero, Directora del Cenáculo del Instituto Secular, Obreras de la Cruz nos la decía así:
“Tenemos un Centro de enseñanza profesional en Casinos. Como consecuencia de la reforma introducida en el campo de la enseñanza por la Nueva Ley General de Educación, muchos centros que hasta ahora venían dedicándose a lo que se llama enseñanza primaria, se han podido transformar en centros de enseñanza profesional. Y esto ha ocurrido en Casinos.
El colegio «La Asunción» de las Obreras de la Cruz, es a partir de ahora, un centro de enseñanza profesional. A todos nos debe alegrar esta noticia, pues este centro viene a cubrir una necesidad que empieza a existir ya entre nosotros y que sobre todo se hará más fuerte conforme se vaya implantando la antes mencionada Ley General de Educación.
A partir de ahora, al terminar la Enseñanza General Básica, que se imparte en el colegio Nacional de La Paz, quienes por las circunstancias que sea, no deseen pasar al nuevo Bachiller, deberán realizar estudios de enseñanza profesional.
El día 11 de febrero comenzarán las clases, que durante este curso serán a base de cursillos del P.P.O. Dos especialidades se van a impartir, Auxiliar Administrativo y Modistería. Los alumnos mayores de 18 años, serán becados con los Fondos Nacionales de Protección del Trabajo. Las plazas son limitadas...”. Era Alcalde de Casinos, Juan Narbona y cura párroco D. Ramón P. Ruiz Navarro.
Teresa Pedrós, Pepita Contell Duart, Josefina Plasencia Marco, María Luisa Ocaña, Manolita Contelles, José Antonio Encinas, D. Miguel (Cura de Chulilla) emprendieron aquella nueva aventura educativa, formando a muchísimas personas de Casinos y los pueblos vecinos.
En la reforma del Cenaculo, se hizo nueva la Capilla, poniendo en la ventana abierta a la calle Mayor, una vidriera, obra de Consuelo Llopis, hecha en Moncada en el taller de las Obreras en el año 1974. “La imagen de la vidriera: La Virgen Dolorosa, que presenta es una copia de la Virgen que veneran las Obreras de la Cruz y que tienen como patrona, pero este cuadro tiene una diferencia con la original, que es un bajo relieve que mira hacia la derecha y este mira la izquierda. El trabajo está realizado con vidrio catedral , con la técnica de grisallas y cocido a alta temperatura montado con plomo”.
El 28 de enero de 1976, falleció repentinamente la Hermana Josefina, recién llegada de Bolivia, música virtuosa del acordeón y del armonium, alma de aquella escuela, fundadora de una rondalla, educadora de los campamentos de verano, una mujer activa y trabajadora que nos dejó un importante legado. En su estampa de despedida podemos leer: “Las Obreras de la Cruz: Bendicen al Señor por los dones que derramó sobre su sierva, y por la fidelidad a su consagración que caracterizó su vida. Agradecen de corazón las oraciones y misas por su descanso eterno. Guardan el ejemplo de su vida y esperan su intercesión”.
Una infinidad de recuerdos unen el año 1950 con el año 1988 que se cerró aquella CASA de Casinos, que teníamos como algo propio. Recuerdo a la última Obrera que nos llamó para despedirse con tristeza, Manuela. Manuela cerró la puerta de una casa acogedora, un centro de oración, un taller de educación, una escuela de canto, un escenario de ensayo de teatros y una puerta de esperanza que siempre se pensó que volvería a abrirse para acogernos.
Cada dieciséis de marzo, se recordaba ese día con una fiesta entrañable, la Eucaristía se celebraba en el Cenaculo, al igual que se hacían otras actividades que el pueblo rendía a las hermanas como agradecimiento de su paso por Casinos. No sería justo terminar estas letras sin tener un recuerdo para Paquita y Luzgarda Roger Muñoz, María Luisa Gómez Muñoz y Mercedes Gómez Sáez, hijas de Casinos que han pertenecido a éste I. S. Obreras de La Cruz.
Es imposible recordar en esta crónica los momentos vividos junto a todas las Hermanas que pasaron por Casinos, no se si las habré nombrado en su totalidad, lo he intentado, pero su huella, permanece en los corazones de quienes tuvimos la suerte de conocerlas y compartir parte de nuestra vida entre aquellas generosas paredes que nos educaron e inculcaron valores que jamás deben perderse.
Foto de mayo de 1962
Comparte la noticia
Categorías de la noticia